lunes, 25 de agosto de 2014

Rosa Nassif "¿Es posible conocer la realidad?"



Previo a Ideper:
La licenciada en Psicología y Psicología social Rosa Nassif brindará una charla titulada “¿Es posible conocer la realidad? La verdad y el conocimiento en comunicación y educación”. La actividad se desarrollará este viernes 29 de agosto a las 17 horas en el anexo de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UNER ubicado en Alameda de la Federación 325 de la ciudad de Paraná. La charla-debate es coorganizada por el Movimiento 20 de Diciembre -agrupación estudiantil de dicha facultad- y el Instituto de Estudios Psicosociales de Entre Ríos (IDEPER), y cuenta con los avales de la Facultad de Ciencias de la Educación y del Centro de Estudiantes de dicha casa de estudios.


La iniciativa, destinada a estudiantes, docentes y público en general, abordará temáticas claves para las ciencias sociales, educación, comunicación social, humanidades, filosofía, epistemología y psicología, cuestiones que Nassif profundiza en su libro “¿Es posible conocer la realidad? Nuevos y viejos debates en el siglo XXI”.

Problemas y discusiones sobre la relación entre realidad, conocimiento, lenguaje, objetividad y subjetividad, verdad o aprendizaje, pensadas desde diversas corrientes filosóficas como el constructivismo, el relativismo, el idealismo o el materialismo dialéctico e histórico serán parte del debate.


Rosa Nassif, nacida en Tucumán, es Psicóloga egresada de la Universidad Nacional de Tucumán, y Psicóloga Social.

Integrante del Consejo de Redacción de la Revista Política y Teoría.

Trabajos de su autoría: El Che (1995), A 100 años del Materialismo y empiriocriticismo, Vigencia de la teoría Marxista del Conocimiento (2008) entre otros.

jueves, 21 de agosto de 2014

Susana Fangi: «La Universidad es una oportunidad única»

Martes 12 de Agosto de 2014

susana art7moDurante el mes de agosto en la FHAyCS se encuentra abierta la inscripción a las carreras de nivel superior en un programa especial. Se trata de una propuesta para aquellas personas mayores de 25 años, que no hayan concluido la secundaria; derecho consagrado en el Artículo 7º de la Ley de Educación Superior. Susana Fangi es estudiante de Artes Visuales y pudo ingresar a la Universidad tomando esta alternativa.
En 2011 comenzó la Tecnicatura de Artes en la especialidad dibujo, carrera que está terminando; y le restan dos años para completar la licenciatura. Comunicación Institucional de la Facultad dialogó con ella para conocer cuál ha sido su experiencia en los estudios universitarios.
Con solo ingresar a su casa se puede apreciar su impronta artística que se manifiesta a través de los dibujos y de los tejidos que decoran las paredes. Finalmente, la charla se produce en torno a la mesa donde Susana, entre pinceles y pinturas, traza sus sueños de artista.
Susana cuenta que trabaja como empleada doméstica, en una casa de familia, a la que ingresó como niñera hace 33 años cuando llegó de su Chajarí natal cuando tenía 21 años. «Sigo trabajando en el primer lugar que toqué timbre el mismo día que llegué a Paraná» recuerda con nostalgia.
La fuerte devaluación producida en 1975 por el entonces Ministro de Economía Celestino Rodrigo, y que se conociera como «Rodrigazo» provocó severas dificultades económicas a su papá que era taxista; entonces Susana se vino a Paraná en busca de otros horizontes, dejando inconclusa la escuela secundaria, en tercer año, estudio que nunca más concluyó.
Sin embargo, Susana siempre manifestó un gran interés por la lectura. En un tiempo trabajó ad honórem como bibliotecaria en una escuela y desde allí inició una formación autodidacta. «En casa éramos unos pobres atípicos porque teníamos muchos libros», afirma.
Un día, una amiga y vecina le propone ingresar a la Universidad, a través de la posibilidad planteada en el Art. 7º la Ley de Educación Superior. Un tanto incrédula, porque no había terminado la escuela secundaria, Susana completa los trámites de inscripción y en 2011 ingresa a la Tecnicatura en Artes Visuales.
«Desde que tengo uso de razón siempre dibujaba. Tengo un baúl lleno de libros de arte, es como que sin saberlo me estaba preparando para ese momento» sostiene.
Hoy, Susana cursa el tercer año de la Tecnicatura en Artes Visuales en la especialidad dibujo; está conforme con el desempeño académico, comentaque tiene muy buenas notas y ha sido aceptada por la comunidad educativa y por los chicos más jóvenes.
Mientras afronta el tramo final de su carrera universitaria, comienza a soñar con su futuro: «Mi idea y perspectiva es organizar un taller de dibujo para enseñarle a gente adulta y poder brindar parte de lo que la Universidad ha hecho por mí».

- Susana, ¿Qué ha significado la Universidad en su vida?
- La Universidad es una oportunidad única, voy a estar toda la vida agradecida por esto y espero que muchos más, que se hayan visto imposibilitados de terminar la secundaria, puedan aprovechar esta oportunidad.

Fuente: FHAyCS


Inscripción a nivel superior para mayores de 25 años sin secundario finalizado

Martes 05 de Agosto de 2014

La Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la UADER informa que durante todo agosto estará abierta la inscripción en todas sus carreras y sus sedes, para estudiantes mayores de 25 años que no hayan concluido el Nivel Secundario, de acuerdo a lo establecido por la vigente Ley de Educación Superior, en su Artículo Séptimo.Esta convocatoria se enmarca en el perfil inclusivo que promueve nuestra Facultad con relación a las políticas de ingreso, favoreciendo de esta manera la posibilidad de inserción en el nivel universitario de aquellas personas que, por diversos motivos, se hayan visto imposibilitadas de completar el secundario.

El objetivo es promover la inclusión paulatina de estos estudiantes a la facultad, a través de la participación en diferentes instancias destinadas a favorecer prácticas de lectura y escritura, acercamiento a la vida universitaria y reconocimiento del campo disciplinar elegido.
Esta propuesta está a cargo del Programa «Ingreso universitario, permanencia y egreso» de la Secretaría Académica de la FHAyCS.

La Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la UADER cuenta con sedes en Paraná, Concepción del Uruguay, Gualeguaychú, Concordia y una extensión áulica en Federación. Para conocer la propuesta de carreras en cada una de estas ciudades, ingresar al siguiente enlace:
http://www.fhaycs-uader.edu.ar/carreras.html

Documentación a presentar 
1. Fotocopia de las dos primeras hojas del DNI y de certificación de estudios primarios completos o secundario incompleto.
2. Carta dirigida a la Decana, en la que conste: nombre y apellido del solicitante, carrera a la que aspira ingresar, motivación para el ingreso, datos de contacto (correo electrónico y teléfono).

Actividades en las que el aspirante deberá participar:
1. Entrevista con el equipo del Programa de Ingreso universitario, permanencia y egreso.
2. Participar de las instancias que el Programa de Ingreso, permanencia y egreso propongan.
3. Cursar el Curso de Ingreso 2015.

Para mayor informaciónSede Paraná
Urquiza y Corrientes, primer piso. Lunes y jueves de 16:00 a 20:00 horas.
Teléfono (0343) 4312322 - interno 109, correo electrónico academica@fhaycs.uader.edu.ar 


Sede Concepción del Uruguay
Jordana 50, primer piso. Lunes a viernes de 19:00 a 21:00 o de 8:30 a 10:30 los lunes, miércoles y jueves.
Teléfono (03442) 43-9687 - interno 105, correo electrónico ingresocdelu@fhaycs.uader.edu.ar
Sede Concordia
Mitre 147. De lunes a viernes desde las 17:00 horas.
Teléfono (0345) 4229005, correo electrónico  coordinacioncdia@fhaycs.uader.edu.ar

Sede Gualeguaychú
Escuela N° 58 «Alfredo Villalba» San Juan 1242, de 18:00 a 21:00 horas.
Teléfono (03446) 428154, correo electrónico  comunicaciongchu@fhaycs.uader.edu.ar

Extensión Aúlica Federación
Escuela Normal «Domingo Faustino Sarmiento» Lunes a viernes de 8:00 a 12:00 hs y de 14:00 a 21:00 horas
Las Violetas 853 -Teléfono (03456) 481558

Ley Nacional de Salud Mental N° 26.657: El Valor de Nuestros Derechos


miércoles, 20 de agosto de 2014

“Al investigar reproducimos método hegemónico”

7 agosto 2014 

“Hacer ciencia en el siglo XXI. Despertar del sueño de la Razón”, escrito por Claudia Perlo, critica el paradigma positivista.



Por Antonio Capriotti
Desde la antigüedad, a déspotas y tiranos, los libros les resultaban una incomodidad; los primeros, en la región de Súmer, fueron aniquilados hace unos 5.330 años. A escasos años de su creación. La biblioteca de Alejandría fue devastada. La de Pérgamo quedó en ruinas. En el año 213 a.C., todos los libros de China fueron quemados por órdenes de un emperador. La Inquisición española destruyó miles de ejemplares de textos científicos y de magia. Los nazis destruyeron miles de obras de los autores más representativos de la Europa del siglo XX. Los aviones aliados arrasaron millones de libros de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial.
Sin embargo, siguen apareciendo nuevos libros. “Agregar un libro más a un mundo inundado de libros, puede resultar un acto de irreverencia, salvo, claro está, que pueda justificarse”, así reza el epígrafe que Claudia Perlo eligió para su nuevo libro, producto de muchos años de reflexión y estudio. “Poner un libro más a consideración de la gente es ejercer el derecho que todos tenemos a dar a conocer lo que somos, lo que queremos; y un modo de expresar nuestro sentir y nuestro pensar”, justifica la autora.
Claudia Perlo es doctora en Humanidades y Artes con orientación a la Educación, licenciada en Ciencias de la Educación, docente universitaria e investigadora del Conicet, Irice-UNR, sostiene que “este libro, de alguna manera, busca invitar al diálogo y a la discusión a los colegas, en este ámbito científico, para pensar esta crisis en la que estamos sumergidos. Crisis de paradigmas. Y de las que los científicos tenemos una responsabilidad muy alta”.
Bajo el título “Hacer ciencia en el siglo XXI. Despertar del sueño de la Razón”, el libro de inminente aparición está marcado por preguntas, algunas de las cuales son incómodas y van más allá de la práctica profesional, irrumpen en la vida misma. Es un libro que busca despertarse a otros saberes.
—¿Cuáles cree usted que deberían ser las preguntas a formularse, en esta contingencia?
—Creo que hay preguntas que tenemos que son ineludibles, y a las que estamos esquivando. Morin (Edgar) dice que estamos en la crisis de la crisis: no nos damos cuenta que estamos en situación de crisis. El libro busca poner sobre la mesa esa crisis paradigmática, no eludir las preguntas más profundas e, inclusive, aquellas preguntas que nos ponen en riesgo profesional y personal. Y aunque se trate de preguntas que nos muevan el piso.
También fueron “incómodas“, las preguntas que inquietaron a los físicos cuánticos, en los primeros años del siglo XX.
Preguntas que llevaron a más de uno de ellos a temer por su propia salud mental. Se habían animado a poner en tela de juicio al conjunto de paradigmas en los que se desenvolvía el conocimiento por esos años.
“Y se animaron”, enfatiza Perlo, para agregar: “Bohr, por ejemplo, se preguntaba: ¿el mundo será tan absurdo como lo indican nuestros experimentos? Aunque sabían que estaban enfrentando a un edificio conceptual que se derrumbaba”.
“Impulsaban aquello de que el observador determina lo observado, de tal modo que pusieron en un lugar distinto al investigador. Uno de los capítulos de mi libro alude, justamente, al “investigador investigado”. El investigador que no debe quedar fuera de su investigación. Pese a estas posturas propias de las revoluciones científicas, el paradigma positivista siguió imponiéndose con la fuerza que le conocemos. Hoy sigue siendo, al menos en las instituciones científicas, un modelo hegemónico. Para compensar vemos aparecer cada vez más movimientos emergentes, entre ellos la teoría de la complejidad que muestra que este paradigma cuenta con múltiples fisuras y que en algunos aspectos ya no lo podemos sostener”. “Por otra parte, –sostiene Perlo–, ha habido mucha reflexión desde el punto de vista ontológico, también epistemológico, pero que no ha podido plasmarse a nivel metodológico. Tal vez, porque cuando los investigadores vamos a investigar, reproducimos el método hegemónico”.
—¿Habría que abrir las ventanas. Ventilar?
—Los investigadores y los científicos tenemos que ceder mucho de la cuota de poder que hemos tomado en relación al conocimiento. Una cosa es hablar de la vinculación científica tecnológica y otra es hablar de transferencia de conocimiento. Implican dos concepciones metodológicas y ontológicas distintas: “Yo tengo el Conocimiento y voy a ofrecérselo a quienes no lo tienen” o, “yo tengo un conocimiento que hemos llamado ciencia” que es algo muy valioso y nos permite el desarrollo tecnológico, que nos hace más llevadera nuestra vida, pero que no es más ni menos que otros tipos de conocimientos que está desarrollando la misma sociedad. Conocimientos, ambos, que deberían buscarse en un espacio común, para encontrarse.
—A grandes pinceladas, ¿qué propone desde estas páginas?
—Sobre el final del libro propongo siete afluentes para investigar y aprender; y al primero de los afluentes lo identifico con el cambio de rumbo: dejar el camino de Descartes, reconociendo al positivismo el habernos traído hasta aquí, pero ahora el cauce del río se va bifurcando para transformarse en un delta. Uno de los afluentes alude salir del confort, asumiendo los riesgos y recurriendo al coraje. Y ahí tomo la metáfora de David Peat, quien nos acerca una figura fácilmente comprensible: “nosotros” parecemos ser cazadores en sillones, cazadores que nos fuimos de la selva. El cazador debe dar un salto de su mullido sillón y regresar a la selva. En la selva el cazador no puede desligarse de sus instintos, de su olfato, de sus percepciones, porque hasta el más leve movimiento de la gramilla le está indicando el peligro; el cazador, en la selva está conectado con todo su cuerpo. Ésta es otra de las cosas que pongo énfasis en el libro: tenemos que volver a un conocimiento que no abarque solamente al neocortex. Es un conocimiento que debe estar envuelto en nuestro sistema límbico hipotalámico, cercano a nuestras emociones, volver a nuestros instintos. Los investigadores nos hemos convertido en esos cazadores cómodos. Sentados en nuestras oficinas, haciendo papers.
—Su libro, ¿no resultará un desafío y una provocación al pensamiento canónico?
—A este libro me gusta llamarlo indisciplinado; creo que ya no podemos seguir pensando ni multidisciplinariamente ni interdisciplinariamente. La apuesta es indisciplinarnos. Debemos salirnos de la norma. Todo el pensamiento positivista, pensamiento científico hegemónico nos llevó a escribir al pie de la norma. La norma que es renuente con la creatividad. Los nuevos descubrimientos se han hecho por fuera de la norma; a veces, hasta por error.
—¿Tal vez por esto los presocráticos que proponían la integración de los contrarios que, en definitiva, están dentro de nosotros, y que la razón separaba poniendo de un lado del río a los negros y del otro, los blancos; estuvieron por casi veinticinco siglos silenciados en Occidente?
—Yo insisto en darle gracias al positivismo que nos condujo por esos caminos y nos ayudó a comprender en parte la naturaleza, clasificarla. Ahora es momento de detenernos y ponernos a pensar cómo seguimos.
—¿Plantea una rebelión?
—No quiero oponer una fuerza “contraria”. Tengamos en cuenta que “el oponente” es necesario; si no hay oponente no hay otro. El “alter” requiere del otro. Pero no propongo una lucha que implique derrotar a un oponente. Necesito encontrarme con el otro para tener la otra versión sobre mí. Encontrarme con la diferencia. Y vuelvo a los opuestos y los opuestos antagónicos, que usted trae y que estaban presentes en la filosofía presocrática; y a los que toman los físicos cuánticos cuando hablan del principio de complementariedad. Cuenta Fritjof Capra, en el “Tao de la Física”, que cuando Niels Bohr va a Oriente, en 1936, al encontrarse con el yin y el yang, comienza a desarrollar la idea del principio de complementariedad; y hasta toma la figura para incluirla en su escudo heráldico familiar. El ser humano es cultura y naturaleza. Por eso creo que la crisis de la crisis es la fragmentación. A todas estas aproximaciones las llamo “nuevos” conceptos ontológicos y epistemológicos que mueven el piso de la ciencia moderna.
—¿Si tuviera que sintetizar en dos o tres puntos las propuestas de este libro?
—Intenté escribir un libro que invite al diálogo. La oposición es controversia, otra versión. En la postura dialógica es necesario que el otro aparezca en su diferencia; la controversia que me va a hacer de “opuesto complementario”. Pero “ese” adversario no es el enemigo. Tenemos que volver a ese conocimiento al que llamamos vivencia. En una parte del libro lo expongo bajo la fórmula: “Siento, luego existo, pero también pienso”. Hay que despertar del sueño de la razón, una ilusión de que se puede construir un mundo razonable y que éste va a ser la solución a los problemas que vivimos. La solución viene de la mano de la recuperación de los instintos, del reconocimiento de las emociones, y ambos, integrándose con la razón.