martes, 3 de diciembre de 2013
domingo, 1 de diciembre de 2013
Hacia una radiografía política del narcotráfico
Domingo 1 de Diciembre de 2013 Hs.

Sugiere Del Frade que “quien quiera ver cómo funciona la sociedad” tiene que “prestarle atención al fútbol”.
“Soy parte de esa tribu de cuentapropistas desesperados por empatarle al fin de mes”, se define Del Frade.
Los medios de comunicación han convertido al narcotráfico en un tema de conversación frecuente. Pero lo que abunda es la referencia superficial, enfocada a los efectos o manifestaciones más evidentes, sin lugar para husmear en contextos ni en la historia, extraviado en referencias más bien generales, miope de abordajes que habiliten alguna profundidad analítica.
El periodista Carlos del Frade se ha ocupado de estos temas mucho antes de que la problemática fuere caracterizada como una inquietud por la dirigencia política y, desde ese dudoso sitial de mérito, circule por los espacios periodísticos no ya en el formato habitual de la noticia que da cuenta de un operativo con decomiso o un enfrentamiento entre bandas, sino desde la necesidad de plantearse qué hacer para amortiguar el desarrollo del fenómeno.
Visitó la ciudad de Paraná para participar del 2º Congreso Provincial contra la Trata y el Narcotráfico y aceptó sin reparos la entrevista con EL DIARIO, en el bar que se despliega hacia el norte de la estación de servicio de Laprida y Buenos Aires, en aclimatado ambiente. “Nací hace 50 años, en Rosario; soy hincha de Central y he escrito medio centenar de libros y ensayos sobre problemáticas sociales, desde la perspectiva de la investigación periodística”, dijo, cuando se le pidió un abreviado currículum. “Hoy somos el primer país consumidor en alcohol, tabaco y cocaína, y el tercer exportador de cocaína hacia Europa, según informó el 27 de junio pasado la ONU”, observará, antes de referir que “desde el punto de vista económico, el narcotráfico aumentó dos mil veces en los últimos años, en las provincias de de la región centro”.
–¿Cómo surge el interés por las problemáticas sociales? –Tuve docentes muy preocupados por lo social. En realidad, todo se va concatenando. Yo había terminado el Servicio Militar, que hice durante Malvinas, lo que conmovió realmente. Descubrí el tema de los desaparecidos a través de una entrevista a Hebe de Bonafini que leí en la revista Humor: ahí tuve la certeza de que había vivido engañado. Los primeros pasos en el periodismo, que es cuando le fui agarrando gusto al oficio de indagar y explorar en la realidad, tuvieron que ver con aspectos más bien de política laboral y productiva. Casi sin querer, entre informes y entrevistas, me encontré tomando fotogramas del proceso de saqueo de la ciudad obrera, industrial, ferroviaria y portuaria que Rosario supo ser. Naturalmente, pasé de lo laboral a lo social.
–¿No es curioso que ese polo productivo en declive haya ubicado a Leopoldo Galtieri en la Casa Rosada? –Aún en ese momento, pese al desmantelamiento de la estructura productiva, la burguesía industrial del Gran Rosario seguía teniendo relevancia: era el cinturón industrial más importante después del de San Pablo. A esa alianza se le agregó el apoyo de los coroneles narcos bolivianos, como Luis Arce Gómez, Luis García Meza y Alfredo Quiroga: con ese envión fue posible el narcogolpe de julio de 1980, que dejó expedita la primera ruta de cocaína.
–Dice narcogolpe y lo ubica en 1980. ¿Es decir que el tema del narcotráfico no es nuevo? –La historia lo reconoce así: julio de 1980. La devolución de gentilezas fue la apertura de la primera ruta de la cocaína. A eso lo cuenta Gustavo Bueno, alias Germán Venegas, un ex servicio de inteligencia dependiente del Destacamento de inteligencia 121 de Rosario que integró el aparato represivo del ejército.
–¿Cómo pasa de los temas vinculados al cambio del perfil económico de Rosario y zona al análisis de esa constelación de negocios turbios con redes de tráfico de personas, estupefacientes y dinero de dudosa procedencia? –Lo que he tratado de explicar es por qué Rosario, que supo ser el motor industrial de la Argentina y uno de los dos más importantes de América Latina, se ha convertido en esto triste a lo que alude la estadística según la cual es la ciudad con mayor cantidad de asesinatos del país. He sido testigo de esa transformación y he buscado respuestas a los por qué, los cómo, los quiénes, los para qué, a veces anticipándonos a algunas tomas de conciencia.
–Por ejemplo… –Hicimos “Ciudad Blanca, Crónica Negra: Historia política del narcotráfico en el Gran Rosario” en el 2000, trece años atrás. Y allí apuntábamos que la Justicia Federal había corroborado que se había hecho la primera exportación de cocaína de Rosario a Europa. También denunciamos que monseñor Edgardo Storni violentaba sexualmente a los chicos del seminario: fue en 1995 aunque recién en 2003 el tema estalla a escala nacional a partir del libro de Olga Wornat, Nuestra santa Madre. Historia pública y privada de la Iglesia Católica Argentina, publicado recién en 2003, cuyo capítulo 9 está basado en el trabajo nuestro.
Así las cosas, el periodismo de investigación enseña lo que está oculto. Otras veces amplifica lo que se sabe, pero la mayoría calla. El hecho en sí mismo ya provoca algo de estridencia. Después dependerá de la madurez de la sociedad, de los momentos que atraviese y de cómo los afronte, sobre todo su clase dirigente y mejor aún los políticos.
En ese sentido, me parece bastante hipócrita hablar del narcotráfico ahora como si se tratara de un fenómeno irruptivo, sólo porque la Corte Suprema de Justicia y en la misma sintonía la Conferencia Episcopal Argentina parecen haberlo descubierto, como en un abrir y cerrar de ojos.
IDEALES.
–¿Cuál es el proyecto de país del narcotráfico? –El narcotráfico es una máscara del capitalismo, la etapa superior del imperialismo. Es un gran negocio económico y político porque convierte a nuestros pibes en consumidores consumidos, soldaditos que van a ser inmolados en el altar del dinero. No ha cambiado el escenario de exclusión e injusticias que apuró la irrupción de jóvenes revolucionarios en los 70: la idea ahora es que salgan a las calles a vender y consumir drogas y a matarse entre ellos, como pasa en Rosario. Yo no tengo dudas de que al sistema le conviene mil veces que un pibe sea delincuente a que se haga revolucionario.
–¿Hay resultados en torno a esta idea de delegar el problema del narcotráfico en las fuerzas armadas o de seguridad? –En Colombia, México y Brasil ha habido miles de muertos, vinculados o no a la droga. Lo que sí en todos lados se ha desplazado a la gente, se ha obligado a migrar a familias enteras; y esos lugares, libres ahora, han quedado a expensas del negocio inmobiliario o de las multinacionales del medicamento que utilizan la flora de distintas regiones para producir jarabes, remedios, cremas. Es una máscara del capitalismo, disculpe que me repita.
–¿Qué características debiera tener una programa de resistencia al proyecto del narcotráfico? –Ante todo, tener en cuenta que el combate al narcotráfico es el combate al capitalismo. No como una abstracción, si no como forma de ver la vida.
Y en el plano más concreto, al gigante se le pelea desde abajo: hay que discutir cuerpo a cuerpo con el niño o el pibe más cercano. Un solo chico que salves de la droga es empezar a salvar el universo.
–¿Y con qué talante encara el trabajo: a la espera de que la historia valore el aporte, por cuestiones de la conciencia individual o simplemente porque siente que las cartas ya están echadas?
–Empecé con ganas de entrevistarlo a Jorge Luis Borges, a Ernesto Sábato y lo logré. Me daba gusto todo eso. Julio Cortázar se me escapó por poco cuando estuvo en la Argentina, pero me producía satisfacción ejercer el oficio desde ahí. Hoy, me hacen juicio los barrabravas y me preguntó qué pasó en el medio. Lo vivo pensando.
El tiempo me ha ido enseñando a escuchar. Eso tiene que ver con el cambio: empieza a dejar de ser importante lo que a mí me gusta y recobra valor lo que le pasa a los demás. En paralelo, mientras crecí me fui encontrando con las consecuencias de este saqueo fenomenal que sufre el país desde hace décadas y que no se manifiesta sólo en cuestiones estadísticas sino que se traduce en dolor constante y sonante de gente que te viene a pedir, que te explica, que sufre las injusticias en su versión más ignominiosa. Por eso, no pienso en qué quedará del montón de cosas escritas a las que he estado dedicado. Supongo que a alguien le servirá.
Las sombras del fútbol
“Fui a la escuela fiscal Juan Arzeno, en Ovidio Lagos y San Juan, una de las más importantes escuelas públicas de Rosario, referente educativa de la ciudad por sus proyectos pedagógicos y la calidad de su enseñanza”, citó Del Frade, con una mueca de orgullo que no se empeñó en disimular. El otro gesto de moderada vanidad de este hombre sencillo, incluso en el vestir, sobrevino cuando recordó que hizo la escuela secundaria “en la Dante Alighieri, junto a Fito Páez y el Tata Martino”.
–¿Hay alguna vinculación entre lo que pasó en Rosario Central y Newell’s Old Boys y lo que está sucediendo en Colón? –Hace un tiempo publiqué un cuadernillo, “Colón-Unión, la Santa Fe goleada”, donde decía que no podía entenderse que Colón comprara todas las temporadas entre diez y quince jugadores, tapando los valores emergentes de las divisiones inferiores. Para mí era claro: estaban lavando dinero. Algún día todo eso iba a estallar y lamentablemente aquella apreciación se materializó.
El fútbol, en tanto sector de la economía, es fantástico para lavar dinero. Creo que allí se expresa el capitalismo de una manera notoria. Quien quiera ver cómo funciona la sociedad tienen que prestarle atención al fútbol. Pero no a lo que devuelve la pantalla de televisión, sino al detrás de cámara. La cancha chica del fútbol explica la cancha grande de la realidad. Y Germán Lerche es la mejor expresión de eso. Pero también la tardanza en tomar conciencia de la medida del saqueo de aquello que es tuyo, de lo que le da sentido a tu vida. A mí me ha sorprendido: no sé si hay muchos hinchas que quieran tanto a su equipo, a sus colores, como los sabaleros. Pero es increíble lo que tardaron en ver lo que estaba pasando ante sus ojos.
–Hay reminiscencias del 2001... –Son un misterio los tiempos de la conciencia. Como periodistas, cuando damos testimonio de un hecho que para nosotros ya está verificado, es muy probable que la sociedad se resista, que no se quiera convencer.
Pero, efectivamente, lo de Colón me hace acordar al saqueo que hubo en Central, que se sigue pagando aún hoy. En Ñuls, como todos los caminos llevaban a Eduardo López, da la impresión de que con él fuera de escena las cosas al menos parcialmente están corregidas. Pero las estructuras que las mafias instalan no se decantan con la rapidez con que alguien presenta una renuncia. Fíjense cómo se elaboran las cuestiones de liderazgo dentro de la barra de Ñuls: el Pimpi Caminos, uno de los socios menores de López, es asesinado el día del cumpleaños de López; al Pimpi lo reemplazó el Panadero Ochoa, en lo que resulta ser un movimiento de alfiles, un revoque, un cambio de timonel pero no de las características del negocio de ese pequeño cártel que dominaba el Pimpi Caminos.
–No deja de ser curioso que instituciones deportivas de enorme raigambre popular, generen conducciones tan poco participativas... –Es que no hay nada más fascista que el fútbol. Tiene la capacidad de desarrollar, como muy pocas cosas en el mundo, el pensamiento mágico, que empuja a ejércitos de individuos, a veces muy formados, muy reflexivos, a pensar que se va a ganar porque sí, porque somos nosotros. Y quiénes somos nosotros: aquello que nosotros creemos que somos. Ese pensamiento mágico es la base del fascismo. Claramente, allí la democracia no entra con facilidad.
Pero no es el único lugar porque hay muchas otras instituciones donde nada sustancial pasó mientras se sucedieron treinta años de democracia: Tribunales, la justicia federal y provincial; las fuerzas de seguridad; la Iglesia católica y por supuesto los clubes de fútbol.
Hay una serie de malentendidos que tienen una enorme vigencia en la vida de los clubes: el desmedido presidencialismo por el que un tipo que ayer era uno más en la platea se cree destinatario de un influjo especial después del recuento de votos; la bravuconada del que cree saber de fútbol más que los otros, junto a la certeza nunca probada de que el que más grita es el que tiene más autoridad, como pasó con Horacio Usandizaga en Rosario Central. De manera que, efectivamente, los clubes de fútbol, como algunos partidos políticos y sindicatos, expresan de una manera clara lo popular y sin embargo no tienen nada que ver con el ejercicio democrático.
Víctor Fleitas vfleitas@eldiario.com.ar
Fuente: El DIARIO
jueves, 28 de noviembre de 2013
viernes, 8 de noviembre de 2013
sábado, 2 de noviembre de 2013
Sobre el riesgo de seguir usando el DSM
El Instituto Nacional de Salud Mental de EEUU anunció que abandona la clasificación del DSM. ADVIERTEN SOBRE LOS RIESGOS DE SEGUIR USANDO EL MANUAL DIAGNOSTICO DSM
El Instituto Nacional de Salud Mental de EEUU anunció que abandona la clasificación del DSM
ADVIERTEN SOBRE LOS RIESGOS DE SEGUIR USANDO EL MANUAL DIAGNOSTICO DSM
Ese catálogo nada inocente
ADVIERTEN SOBRE LOS RIESGOS DE SEGUIR USANDO EL MANUAL DIAGNOSTICO DSM
Ese catálogo nada inocente
25–07–2013 / El Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos anunció que abandona la clasificación que determina cientos de patologías mentales con criterios externos y siempre muy acordes a las necesidades de la industria farmacéutica. La última bomba acaba de estallar días antes de que se lance al mercado el nuevo manual diagnóstico DSM V de la Asociación Americana de Psiquiatría, cuya elaboración estuvo plagada de polémicas. El National Institute of Mental Heath de EEUU abandona la clasificación DSM.
El NIMH (Instituto Nacional de Salud Mental), la agencia de investigación biomédica dependiente del gobierno de EEUU y considerada la mayor proveedora de fondos de investigación en Salud Mental de todo el mundo ha anunciado que dejará de hacer uso de la clasificación del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales por considerarlo carente de validez científica.
No se sometió a control externo, introduce el cambio de la concepción categorial a la dimensional, lo que hace que no haya fronteras definidas entre lo normal y lo patológico, reduciendo además el número de indicadores para la evaluación. Esto aumenta el riesgo de sobrediagnosis patologizando la vida.
El manual sigue ampliando la lista de trastornos hechos a la medida de la industria farmacéutica. Ya en 1980 se habían añadido 112 nuevos trastornos mentales a la tercera edición del DSM, en la tercera edición revisada (1987) y en la cuarta (1994) aparecieron otros 58 trastornos más.
El “trastorno de ansiedad social“, llamado primero “fobia social“, fue uno de los siete nuevos trastornos de ansiedad creados en 1980. Para la década de 1990 los expertos lo llamaban “el trastorno del decenio” e insistieron que hasta uno de cada cinco estadounidenses lo padecía.
Isaac Marks (renombrado experto en miedos y pánicos, radicado en Londres, fue quien en el decenio de 1960 reconoció la ansiedad social) opuso gran resistencia a su inclusión en el DSM III como categoría particular de enfermedad por la lista de comportamientos comunes asociados con ese desasosiego.
En 1987 se le añade la aversión a hablar en público lo que lo hace aún más elástico para incluir prácticamente a todo el mundo.
Para 2008 en EEUU casi la mitad de los habitantes se reputan clínicamente enfermos de algún cuadro mental y casi la cuarta parte de la población 67,5 millones ha tomado antidepresivos. Se prescribían ya entonces 200 millones de recetas anuales para tratar la depresión y la ansiedad.
Los diagnósticos correspondientes al trastorno bipolar aumentaron en 4.000 por ciento y la sobremedicación es imposible sin sobrediagnóstico.
Uno de los responsables de la llegada del trastorno bipolar a EEUU es el psiquiatra Joseph Biederman, que lleva años haciendo estudios y conferencias sobre el tema y que recibió 1,6 millones de dólares entre el año 2000 y el 2007, procedentes de las farmacéuticas que fabricaron los medicamentos para dicho trastorno, al parecer para dedicarlos a seguir investigando la enfermedad.
Hasta los años 90 era una afección desconocida en los niños.cAhora ya es uno de los diagnósticos más frecuentes en psiquiatría infantil, las visitas se han multiplicado por 40 en menos de 10 años, siendo muchos de los “enfermos” niños de dos y tres años.
La escandalosa relación de la “creación” de estas nuevas enfermedades con el negocio de la psiquiatría fue revelada por el estudio realizado por la psicóloga estadounidense Lisa Cosgrove quecreveló que de los 170 miembros del grupo de trabajo del DSM, es decir los que hacen el manual de psiquiatría de referencia mundial, 95 (el 56 por ciento) tenía una o más relaciones financieras con las empresas de la industria farmacéutica.
Es alarmante cómo han logrado psicopatologizar a la infancia, en el último DSM se incluyen hasta “las rabietas” si son más de tres a la semana durante un año. El gobierno estadounidense dice en base a estos parámetros que uno de cada cinco niños tiene un trastorno de la salud mental.
Estas concepciones también son las que permitieron que se aprobara en Santa Fe recientemente una ley de autismo. El diputado Avelino Lago, a quien se debe el proyecto, manejó cifras que hablan de 32.000 niños con autismo en la provincia.
El T.G.D. o espectro autista (como figura en el DSM V que amplía aún más su cobertura) se diagnostica como el TDAH con cuestionarios (en este caso el CHAT) que habitualmente responden los padres según lo que les parece poco, demasiado, habitualmente. Es decir en ambos casos no son los expertos los que diagnostican.
En este caso es un instrumento que sólo es de utilidad para evaluar situaciones poblacionales a grosso modo, ya que además no permite hacer ningún diagnóstico diferencial respecto a una situación circunstancial que hace que un niño se aísle a una problemática más grave y permanente.
En cambio se está usando para determinar ya en un niño de 18 meses que tiene una enfermedad incurable, que sólo puede ser tratada sintomáticamente lo cual marcará seriamente su vida de ahí en más.
Es por todo esto que consideramos imprescindible pronunciarnos en contra del uso del DSM como posición ética a ser asumida por todas las instituciones que tienen a su cargo las decisiones políticas respecto a la Salud Mental de la población.
Fuente: Psicoanálisis Moebius
lunes, 28 de octubre de 2013
A dos años del fallecimiento de Pablo Yulita
Yulita: la felicidad, el amor y la mentira de la muerte, dos años después
28 octubre, 2013
Hace dos años fallecía en Paraná el psicólogo Pablo Yulita.
Docente, aficionado al canto, estudioso, provocador, generoso, estupendo
polemista. Esta nota escribí para El Diario de Paraná el día de su
muerte, recordando especialmente una de las últimas entrevistas que
había concedido el psicólogo. A modo de homenaje, la compartimos con
nuestros lectores en este aniversario.
Por Julián Stoppello
Ella estaba triste, porque las cosas no salían para ningún lado y
todo parecía un precipitado embudo a la amargura. Para colmo, o antes
que nada, era 2001: una desilusión tras otra, el futuro achicado, casi
oculto y las obligaciones pidiendo combustible. Y el combustible
inalcanzable.
Así estaba ella, como tantos, peleándose a las trompadas con lo
cotidiano, hasta que dejó la facultad de lado, se asomó al desconcierto y
resolvió ir solamente a las clases de Pablo Yulita. Solamente con él.
Tal vez fueron los textos, puede ser, ella cree que no. Era ese
agitador parado frente a la clase provocando reacciones, cacheteando el
asombro dormido, ensayando caricias en un espacio desalojado de ternura.
Ella salió a la vida otra vez, distinta, más clara, más firme, serena
y Pablo Yulita seguramente no supo. Ni se enteró de su parte en la
historia. Y así en muchas historias, porque había estudiantes que iban a
escuchar lo que Yulita tenía por decir sin el propósito de aprobar
algo, sino de probar otra cosa.
Otra puerta, otra luz.
“Una vez vino un chico y me contó que a raíz de algunas cosas que yo
decía en clases, palabrotas y demás, fue y le comentó a su madre. Ella
había sido alumna mía y le dijo “sabés qué pasa, Yulita te vacuna contra
la realidad”. Eso decía Pablo Yulita en una entrevista con El Diario en
noviembre de 2008, cercado por estantes atiborrados de libros. Se
ufanaba de poseer la biblioteca más completa en lingüística, semiología y
comunicación, que convivían armoniosamente con libros sobre Buda,
Gandhi o la Madre Teresa.
“A veces digo qué estúpido soy, podría cambiar mi Falcón 72 por un
cero kilómetro. Pero no me arrepiento, porque es una herramienta tu
capacitación, por algo los judíos le dan tanto valor a la inteligencia,
la profesión, el estudio, porque junto con el oro o el dinero, son las
dos cosas que te podés llevar a todos lados”, decía Pablo. Y decía
también que “la educación no es un derecho, es una necesidad”. Porque
“el ser humano si no se educa se muere. Muchas enfermedades provienen de
ahí”.
Hablaba de amor Yulita. En aquella charla citaba al biólogo chileno
Humberto Maturana y decía que “toda imposición de manos que sea amorosa
entre gente que tiene pasión por convivir es curativa”. Y concluía: “Es
constitutivo a nosotros el ser felices, alegres, sanos y productivos”.
Yulita sostenía que “el miedo es un error epistemológico” y la muerte
“una mentira”. Lo explicaba así: “La muerte es una mentira, hay un
componente de la muerte que es la ausencia, la no presencia, pero
nosotros estamos en la unidad, lo que se llama relación. Estamos en un
plano cuántico, la muerte es un pliegue de la realidad, cuando funciona
el ventilador a determinada velocidad desaparecen las aspas. Con la
muerte es parecido, al transformarnos cuánticamente en energía,
desaparecemos, pero no desaparecemos en la unidad. Si vos tenés un ser
querido que haya fallecido y tenés un problema y necesitas resolverlo,
orá, pedile que te resuelva tal problema. Es matemático, que va a
aparecer una solución, no lo pensés en otro mundo, está acá, en un plano
cuántico energético no particularizado”.
Con respecto al miedo, planteó que “la psicología te dice que porque
tenés miedo luego disocias. Yo digo que porque disocias, tenés miedo.
Todo lo que veas separado de vos, vas a terminar por tenerle miedo”. Y
ejemplificaba: “En un barrio me paran tres gurises, me dicen: che tío
dame la campera que tenés puesta. Y yo: no, vos sabés que es la única
campera que tengo, vengo a atender a una persona. Cuál es el criterio
general: mas van a atacar, me van a robar, le tengo miedo, eso es una
proyección del odio. Los tipos me pueden robar, pero yo tengo que
reconocer que podría matarlos también. No están separados de mí, ellos
tienen más miedo que yo. Creo que a lo único que le tenemos miedo es al
amor”.
Yulita habló entonces de sus propios miedos: temía “qué la sociedad
no se de cuenta que hay sociedad porque hay amor, y digo amor con
minúsculas, no amor trascendental, ni digo relaciones genitales, digo
las formas del amor: la amabilidad, la amistad, el asociarse, ayudarse,
el saludarse, el colaborar”.
Ese día, el de esta entrevista, Pablo llevaba una camisa blanca y
lucía algo pálido, pero enérgico y sensible como siempre. Ese día Pablo
terminó la entrevista con la voz cortada, sin poder hablar. Fue cuando
le dio una vuelta más al tema del miedo, a sus miedos, hasta confiar que
lo angustiaba lo que estaba pensando. No podía hablar. Entonces lo
escribió en un papel: “Miedo a morir antes de haber prestado la ayuda
suficiente”, decía la hoja.
Hoy Pablo ya no está y por ahí no supo la historia que narraba al
principio y por ahí no supo las luces que encendió y las puertas que
dejó abiertas. Pero lo hizo, siempre lo hizo.
La lucidez y la ternura deben ser dos de los atributos más valiosos
de un ser humano, sobre todo cuando se ponen al servicio de los demás.
Cuando alguien tiene ambas cosas, luz y calor, es verdad,
definitivamente cierto Pablo, la muerte es una mentira.
Fuente: ENTRERÍOSAHORA
TERCER TALLER DE CAPACITACIÓN
Síntesis del tercer taller de capacitación que haremos este miércoles a las 20hs., en Casa Solidaria. Abrazo, Hugo García.
viernes, 25 de octubre de 2013
miércoles, 23 de octubre de 2013
SEMINARIO SOBRE PENSAMIENTO SISTÉMICO
El Departamento de Tesis de Psicología de la FHAyCS organiza e invita
al Seminario «Pensamiento sistémico: perspectivas e interrogantes
actuales», que será dictado por el Dr. Saúl Ignacio Fuks.
El expositor es Doctor en Psicología Clínica, Profesor de Psicología y Especialista en Psicología Comunitaria. Profesor Titular Ordinario: Psicología Clínica. Posgrado Facultad de Psicología UNR. Investigador Cat. I. Director del Programa de Salud Comunitaria CeAC. Sec. de Extensión Universitaria UNR. Capacitador de Facilitadores Sistémicos. Capacitador de Terapeutas familiares y de pareja. Consultor de programas de salud comunitaria. Director de la Carrera de posgrado de Maestría en Pensamiento Sistémico del Centro de Estudios Interdisciplinarios (CEI) de la Universidad Nacional de Rosario.
DESTINATARIOS
La actividad está dirigida a estudiantes y docentes de la carrera Psicología de la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales.
DÍA Y HORARIO
Se realizará el miércoles 6 de noviembre en el horario de 15:30 a 19:30 horas, en el salón del anexo de la FHAyCS, Urquiza 732 de Paraná.
INSCRIPCIONES
La inscripción es mediante el correo fhacs_tesispsico@uader.edu.ar
ACTIVIDAD SIN COSTO
SE ENTREGARÁN CERTIFICADOS DE ASISTENCIA
El expositor es Doctor en Psicología Clínica, Profesor de Psicología y Especialista en Psicología Comunitaria. Profesor Titular Ordinario: Psicología Clínica. Posgrado Facultad de Psicología UNR. Investigador Cat. I. Director del Programa de Salud Comunitaria CeAC. Sec. de Extensión Universitaria UNR. Capacitador de Facilitadores Sistémicos. Capacitador de Terapeutas familiares y de pareja. Consultor de programas de salud comunitaria. Director de la Carrera de posgrado de Maestría en Pensamiento Sistémico del Centro de Estudios Interdisciplinarios (CEI) de la Universidad Nacional de Rosario.
DESTINATARIOS
La actividad está dirigida a estudiantes y docentes de la carrera Psicología de la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales.
DÍA Y HORARIO
Se realizará el miércoles 6 de noviembre en el horario de 15:30 a 19:30 horas, en el salón del anexo de la FHAyCS, Urquiza 732 de Paraná.
INSCRIPCIONES
La inscripción es mediante el correo fhacs_tesispsico@uader.edu.ar
ACTIVIDAD SIN COSTO
SE ENTREGARÁN CERTIFICADOS DE ASISTENCIA
sábado, 19 de octubre de 2013
Ciclo de Conversaciones Profesionales
Desde la Secretaria Comunitaria, comprometidos con la jerarquización de
nuestra profesión, la propia terapia, la formación continua, la
supervisión y sosteniendo una posición de apertura y participación
social en la comunidad, invitamos a los Colegas a participar del ciclo
de charlas y conversaciones profesionales; el cual tiene como objetivo,
que podamos pensar y pensarnos conjuntamente en nuestro rol profesional,
trasmitir experiencias e intercambiar interrogantes en las distintas
áreas y ámbitos en los que podemos desarrollar nuestras prácticas.
Primer Encuentro: Viernes 25 de octubre.
“La inserción del psicólogo en la clínica / instituciones.”
A cargo de: Ps. Jorge Levin, Ps. Emanuel Nessa y Ps. Roxana Paradelo.
Próximos encuentros:
08 de noviembre: “El ejercicio profesional – ética profesional”.
29 de noviembre: “La importancia de la formación profesional, Supervisión”.
Lugar: Colegio de Psicólogos de Entre Ríos
Hora: 18:30
Organiza: Secretaría de Acción Comunitaria CoPER.
La actividad es libre y gratuita.
jueves, 17 de octubre de 2013
La mejor cura para la impotencia sexual - Página|12
Psicología | Jueves, 17 de octubre de 2013
Tato Pavlovsky revela el método
La mejor cura para la impotencia sexual
Eduardo “Tato” Pavlovsky rescata, describe con detalles y pone a disposición de la población el sencillo y muy eficaz método para resolver la disfunción eréctil desarrollado por el doctor Maroldi; se incluye el testimonio de gratitud de las esposas beneficiadas.

Por Eduardo “Tato” Pavlovsky *
El doctor Maroldi
trabajaba en el servicio de Urología, en un hospital público de
prestigio, en 1951. La verdad es que Maroldi no era un hombre estudioso
en su especialidad y concurría poco a los ateneos clínicos de los martes
a las 11 de la mañana. Prefería irse a un café cercano y leerse el
Diario Popular con tranquilidad. Esta actitud del doctor Maroldi no era
bien vista por sus compañeros ni por el jefe de Servicio de Urología,
quienes le reprochaban su falta de solidaridad con el resto de los
integrantes del equipo. El les respondía siempre lo mismo: es verdad,
pero créanme que estoy estudiando mucho, mucho, ya van a ver.
A los pocos meses ocurrió que el doctor Maroldi comenzó a
convertirse en la figura más buscada en las consultas de los
consultorios externos de Urología. Una larga fila de hombres y mujeres,
llegando a veces a superar el perímetro del servicio, hacía fila para
consultarlo al doctor Maroldi. Algunos de los pacientes hacían cola toda
la noche para conseguir el número para la entrevista con el urólogo.
Por supuesto que los demás servicios también se veían afectados por toda
la gente que ocupaba las colas de los consultorios externos y sus
alrededores. Además, el intercambio de comidas entre quienes esperaban
al doctor, los productos alimenticios que intercambiaban en sus largas
esperas. El servicio de Cardiología era uno de los más afectados.
Consultado uno de los urólogos por el jefe de Cardiología sobre este
extraño fenómeno que ocurría en el hospital:
–Che, ¿quién es este Maroldi que nos está creando este quilombo de gente? El urólogo respondió:
–No sabemos qué pasa, pero sí sabemos que el jueves 21, en el
ateneo, va a explicar con detenimiento su trabajo sobre impotencia
sexual masculina.
–Pero hay muchas mujeres en la cola –dijo el cardiólogo.
–Maroldi sólo nos ha dicho que las mujeres vienen por el boca en boca y que él las trata muy bien, muy respetuosamente.
–Che, ¿vos creés que puedo ir a ese ateneo?
–Para nosotros sería un honor tenerte.
–¿Cuándo es?
–El 21 a las once en punto, no faltes.
Mientras tanto el Servicio de Urología era un hervidero de chimentos.
Algún urólogo intentó pagarle a una señora de la fila, y ella le
respondió que el doctor Maroldi les había pedido a todos sus pacientes
que tuvieran la gentileza de esperar que fuese él, en el ateneo, el
primero en informar sobre la naturaleza del tratamiento y sus
resultados. Varios colegas de otras especialidades habían solicitado
también un permiso para ir el 21.
Por fin llegó la fecha del anhelado ateneo donde el doctor Maroldi
iba a exponer sus ideas sobre el tratamiento de la impotencia sexual
masculina. Siendo las once de la mañana el urólogo penetró por una
puerta lateral del recinto y se quedó parado en el centro del salón. Se
escucharon algunos gritos provenientes de la puerta central, donde unos
médicos del Servicio de Anestesiología pugnaban por entrar junto con el
sector más fanático del doctor Maroldi. Hubo algún tipo de
enfrentamiento entre ambos grupos. En realidad había 120 personas en un
recinto preparado para recibir a no más de 60, y eso se sentía en el
clima imperante.
“Señores, he venido aquí para presentar un trabajo de nuestro
Servicio de Urología, y los ánimos parecen no ser los mejores para el
desarrollo de una disertación científica. Esto significa literalmente
que si no ceden los gritos y empellones me retiraré en cualquier
momento.” La contundencia de las palabras del doctor Maroldi dejó sin
palabras al auditorio. El urólogo sacó de su portafolio un pote blanco
enorme donde se llegaba a observar, sobre todo en las primeras filas,
una etiqueta donde se podía leer la palabra “Vaselina”.
“Las siguientes palabras –continuó el doctor Maroldi– han sido
extraídas casi literalmente de la primera entrevista con la paciente L,
que dio su consentimiento si eso podía contribuir al éxito de futuros
tratamientos. Están en el protocolo que los profesionales podrán
retirar, si así lo desean. La primera entrevista que voy a leerles ahora
no es muy diferente de las otras quince que he utilizado para la
casuística. Las sociedades de Urología de Alemania y Australia ya la
utilizan con un resultado parecido al que pude comprobar. Esta misma
mañana recibí un pedido de la Association of Urology de Belfast, pero
volvamos a la clínica, fuente de todos nuestros saberes médicos”, dijo
Maroldi, y leyó un fragmento de la historia clínica:
“Abrí el pote de vaselina y le pedí a nuestra paciente que se
untara el dedo índice entero; le sugerí, además, que en su primera
intervención se cortara la uña del dedo índice, para evitar todo tipo de
dolor a su compañero. ‘Amado compañero –dijo ella–, amado.’ Yo
continué: ‘Cuando su marido intente penetrarla, usted pídale primero que
utilice una almohada debajo de su cadera para mayor comodidad de ambos.
Apenas él comience a penetrarla abra sus nalgas (las de su esposo) e
introduzca levemente su dedo índice en el orifico anal. No debe penetrar
bruscamente el orificio, sino hacerlo suavemente, con un movimiento
lento y rítmico, dedo y orificio tienen que ser una haecceidad (Deleuze,
filósofo francés). Su dedo índice, introducido en el ano de su ser
querido, no debe individualizarse como dedo, sino que el índice y el ano
deben construir una nueva individuación donde el ritmo de su índice y
las contracciones anales
de su esposo van a producir una máquina de goce. Es el ano el que con
sus contracciones debe atraer al dedo, nunca introducir el dedo haciendo
fuerza contra el esfínter, por el contrario, es el esfínter el que debe
permitir el avance del dedo. A esta altura de los acontecimientos usted
o su esposo notarán que el pene ya debe estar en erección y usted
visiblemente mojada (disculpe mi crudeza) por su excitación y sus nuevas
secreciones que completarán el nuevo placer entre los dos. Una última
indicación: no debe tener pudor en llamarme o volver a verme por
cualquier duda que pueda generar este tipo de intervención’. La señora L
no me llamó, pero al otro día recibí una carta que ella misma aceptó
que leyera en el ateneo: ‘Doctor queridísimo Maroldi, el resultado del
tratamiento ha sido maravilloso, mi marido me ha dicho tantos piropos
olvidados. El, sobre todo, ha olvidado su mal carácter y su mal humor
con el éxito del tratamiento.
Yo también lo quiero más, me siento enamorada otra vez, qué sé yo.
Usted ha cambiado nuestra vida, el amor ha vuelto a la pareja como en
los mejores tiempos. Una sola pregunta querido doctor, él parece muy
excitado por mi dedo índice y lo espera ansiosamente. Ayer cuando
hicimos el amor, él mismo ya se había envaselinado solo el ano,
esperándome en la cama ansiosamente. Fue fantástico, increíble. Hasta la
vecina me preguntó al otro día por los gritos inusuales que proferíamos
y me pidió su teléfono. Yo le dije que prefería no dárselo, porque
usted prefiere atender en el consultorio externo de Urología en el
hospital. El boca en boca se corrió en el barrio, donde todos somos
vecinos desde hace veinte o treinta años, y el viernes a la noche
realizamos una fiesta de festejo por usted, doctor Maroldi. Generador
del rescate del nuevo amor entre mi esposo y yo y de muchas otras
parejas del barrio de Floresta que han construido nuevos
amores, nuevos descubrimientos, nuevas felicidades. Gracias por todo.
Muchas gracias.’ Firma la carta la paciente L, a quien yo, doctor
Maroldi, agradezco por su valor y su integridad, por permitirme leer
este trabajo en este ateneo”.
El jefe de Urología, el doctor Gutiérrez Ayerza, se acercó al
doctor Maroldi y le arrebató el micrófono para proferir las siguientes
acusaciones: “Quiero aclarar que hoy (mira su reloj pulsera Rolex) a las
12.20 del 21 de septiembre, el doctor Maroldi ha sido expulsado de
nuestro servicio por su inmoralidad, por su falta de relato científico y
por su falta de todo pudor en ese escrito repugnante que acaba de
leernos. El doctor Maroldi también es responsable por colmar este
recinto médico por personas... por personas. Esa chusma que lo sigue y
que hoy ha invadido nuestro ateneo sin ningún tipo de reparo y de pudor.
Hoy extenderé a la Asociación Argentina de Urología el pedido de
expulsión del doctor Maroldi y pediré además al doctor Francescoli,
director de nuestro querido hospital de tantos años de prestigio y de
trabajo, para que tramite su expulsión de este hospital. Esto que acaban
de escuchar es un ataque a la ciencia y al
decoro”.
El doctor Maroldi retomó el micrófono y dijo: “Señores y señoras,
gracias por escucharme, muchas gracias a todos”, y salió del recinto por
una puerta lateral con un ejemplar del Diario Popular en la mano. El
jefe de Cardiología lo corrió y lo alcanzó en la puerta, le dio un
sostenido abrazo y le dijo: “Ha sido una clase magistral, Maroldi, una
verdadera clase magistral de medicina. Gracias en nombre de todo el
Servicio de Cardiología”.
Este trabajo del doctor Maroldi fue un hecho real, ocurrido en el
año ’53 en un hospital. El doctor Maroldi era judío y muchas fueron las
versiones que se suscitaron después de su expulsión del Servicio de
Urología. Hace por lo menos quince años, el médico me lo relató en forma
personal a mí. El eje del trabajo, sobre todo la entrevista con su
primer paciente, son casi dictados por el urólogo a mí. La lectura de
este trabajo en el ateneo clínico originó la decisión del jefe de
Urología de expulsarlo del servicio. Por supuesto que me he tomado
ciertas licencias literarias, tratando de construir el imaginario de tan
insólita situación de discriminación del médico aludido. Me siento en
la obligación de aclararlo para que se vea el poder, muchas veces
arbitrario y autoritario, que un grupo de médicos puede ejercer contra
otro grupo de médicos.
Actualmente las técnicas del doctor Maroldi sobre impotencia
sexual son comunes en los servicios urológicos de muchos países
desarrollados. Ninguno de los nombres que surgieron en mi trabajo son
reales, son todos producto de la ficción. Es posible que hoy el trabajo
del doctor Maroldi hubiera tenido una repercusión menos discriminatoria,
de acuerdo con el social histórico que nos atraviesa. También la
sexología ha contribuido en muchos aspectos ampliando nuevos horizontes
en la sexualidad de hoy. En 1960, en la Asociación Psicoanalítica
Argentina (APA), yo analizaba a un homosexual y mi supervisión me decía
que la homosexualidad era sólo una defensa frente a la esquizofrenia.
* Psicodramatista, dramaturgo, actor. El texto, que Página/12
anticipa en forma exclusiva, se publicará el mes que viene en la revista
Topía.
domingo, 13 de octubre de 2013
Curso de Ejercitación de la Memoria
Abierto a la comunidad y gratuito, se desarrollará en Paraná en ocho encuentros desde el 21 de octubre.
Con el objetivo de sensibilizar sobre las distintas problemáticas que
afectan la memoria y trabajar sobre la detección de posibles síntomas,
la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER) ofrece un Curso de
Ejercitación de la Memoria.
La propuesta se enmarca en las actividades de la Secretaría de
Extensión, que desde diferentes líneas de acción viene tomando las
temáticas vinculadas a adultos mayores, cuidadores domiciliarios y
capacitación en salud en general.
El Curso es abierto a la comunidad, gratuito, y no está destinado
específicamente a profesionales o técnicos, sino que se trata de una
instancia personal y práctica para abordar aspectos de la memoria. A
cargo del dictado estará la Lic. Celia Giusti.
Lugar: Casa de la Cultura de Entre Ríos (Carbó y 9 de Julio, Paraná)
Días y Horarios: Lunes de 10:30 a 11:30
Duración: 8 (ocho) encuentros semanales
Inicio: Lunes 21 de Octubre
Cupos Limitados
Informes e Inscripción: Secretaría de Extensión
Universitaria (Departamento Capacitación al Medio), Avda. Ramírez 1186
(Anexo Rectorado, Paraná) | TE 0343 4207907 |
extension_capacitaciones@uader.edu.ar
viernes, 11 de octubre de 2013
martes, 8 de octubre de 2013
lunes, 30 de septiembre de 2013
Paraná: Murió un hombre que fue atropellado y abandonado con graves heridas
29/09/2013
10:13 Hs | Fue encontrado anoche, luego de haber sido embestido por un vehículo que lo dejó abandonado en la vía pública. El hombre de 43 años, falleció poco después en el Hospital San Martín, a causa de las graves heridas que presentaba.
10:13 Hs | Fue encontrado anoche, luego de haber sido embestido por un vehículo que lo dejó abandonado en la vía pública. El hombre de 43 años, falleció poco después en el Hospital San Martín, a causa de las graves heridas que presentaba.
Un hombre de 43 años de edad fue embestido por un vehículo que se dio a la fuga y dejó abandonado al peatón que quedó tendido en la calle con gravísimas heridas en el tórax y en la cabeza. El hombre oriundo de barrio La Milagrosa de Paraná y que se encontraría en situación de calle, fue trasladado al hospital San Martín, donde poco tiempo después, y como consecuencia de las lesiones, Elías Aranda de 43 años, dejó de existir.
Según se indicó a Elonce.com, el hombre fue encontrado abandonado en la vía pública y con graves lesiones. El hallazgo se produjo en la noche del sábado, alrededor de las 20.
El hombre de 43 años, falleció poco después en el Hospital San Martín, a causa de las graves lesiones que presentaba.
El Sub Jefe de la Departamental Paraná de Policía, Comisario Inspector Sergio Olivera, informó a La Voz que una ambulancia encontró a un hombre, "tirado en la vía pública, en la zona de la plaza ubicada en la intersección de calles Alem y Cura Álvarez".
Trasladado al hospital, se constataron graves lesiones en la cabeza y en el torax, los que finalmente le produjeron la muerte.
En diálogo con Elonce.com, autoridades polciales pidieron colaboración a la población en general para ubicar al responsable de la muerte que atropelló y dejó abandonado al hombre. Solicitan que quien tenga algún dato o haya visto el accidente, se comunique con la Policía para colaborar con la investigación.
Fuente: ElOnce.com
domingo, 29 de septiembre de 2013
Una consulta para unificar las demandas de las villas - Página|12
Sábado, 28 de septiembre de 2013
Ciudad de Buenos Aires
Una consulta para unificar las demandas de las villas
La Corriente Villera Independiente (CVI) inició el primer referéndum popular en el que miles de vecinos darán a conocer cuáles son las principales demandas en su lucha por la "urbanización con radicación". La iniciativa que comenzó este fin de semana continuará el 4, 5, 12 y 13 de octubre.
Acceso a agua potable y mejoras en el suministro eléctrico, la red
de cloacas y la recolección de residuos son algunas de las peticiones
más escuchadas en las villas, aunque no obstante cada barrio tiene sus
particularidades. Para posibilitar la participación de todos, la
consulta se celebrará durante tres fines de semana consecutivos en todos
los asentamientos precarios de la Capital Federal.
Este fin de semana es el turno de los vecinos de la villa 1.11.14,
Playón de Fraga, y La Carbonilla; el 5 y 6 de octubre, los de la villa
20; y el 12 y 13 de octubre en la villa 31 y 31 bis, villa 20, villa
21-24, Zavaleta, Barrio Rivadavia, Los Piletones, Nueva Esperanza, Los
Pinos, Bermejo, Cildañez y Barrio Charrúa.
"Vamos a unificar los pedidos de todos los barrios y exigir a las
juntas vecinales, a los delegados y después al Gobierno que se sienten a
discutir y atiendan nuestras demandas", afirmó Coco Rivero, miembro de
la CVI.
La iniciativa apunta a mejorar la condiciones de habitabilidad y
urbanización para que los vecinos "se queden en los barrios donde ya
viven" y que obtengan la "propiedad de las tierras que habitan y se
construyan viviendas dignas con materiales resistentes".
Según datos del censo de 2010, más de 160 mil personas viven
hacinadas en las villas porteñas que ocupan, aproximadamente, 259,9
hectáreas. Entre las más numerosas están las 21-24 de Barracas, la 31 en
Retiro y la 1-11-14 en el Bajo Flores.
La Corriente también impulsa el "respeto por los derechos
humanos", con un llamado a "no criminalizar la pobreza militarizando los
barrios" y bregan por el "respeto por la forma de organización de los
propios vecinos".
Fuente Página|12
sábado, 28 de septiembre de 2013
Despatologizar la vida
Despatologizar la vida, el movimiento humanizador del sobrino de Sigmund Freud
Publicado: septiembre 12, 2013, 9:12 am

Psicólogo clínico, psicoterapeuta y
psicoanalista en consulta privada con niños, adolescentes, adultos y
ancianos. // Foto cortesía Universidad Iberoamericana.
Por Eliesheva Ramos
“Han patologizado los partos, ahora vemos cesáreas por todos lados;
han patologizado la infancia y ahora salen trastornos hasta debajo de
las piedras; han patologizado la tristeza, ya no se puede estar triste o
deprimido; han patologizado la rabia, un sentimiento tan natural,
entonces la gente ya no está rabiosa, ahora es oposicionista desafiante;
se ha patologizado la vida” lamenta el doctor Joseph Knobel Freud,
sobrino nieto del psicoanalista Sigmund Freud en entrevista para
Ferriz.com.mx
Ante esta realidad, Freud encabeza el Movimiento por la
despatologización de la vida, el cual de manera formal arrancó en julio y
tiene como fin que las personas vuelvan a ser escuchadas y las terapias
se vuelvan más humanas.
“Nuestra lucha es por un diagnóstico clínico no estadístico; el
Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales IV me parece
nefasto, y el V es peor aún, así que por eso nos unimos en este
movimiento” explica.
La lucha de este especialista en Psicología Clínica no es ninguna
puntada y, mucho menos, solitaria; este esfuerzo se ha nutrido de
diversas corrientes alrededor del mundo y está presente en España,
Portugal, Brasil, Argentina, Estados Unidos y Chile, y está abierto para
los colegas de cualquier parte del mundo, aclara.
Uno de los movimientos que ha nutrido el Movimiento por la
despatologización de la vida tuvo su origen en Francia; se le conoce
como Ningún cero en conducta.
“No podemos bajarle calificaciones a un chico inteligentísimo porque
se distrae preguntándole al compañero si anoche vio Los Simpsons”
reflexiona Freud, quien estuvo en México como ponente en el Primer
Congreso Internacional para la Formación Humanista del Siglo XXI, el
cual fue realizado por la Universidad Iberoamericana.
Freud, miembro fundador de la Escuela de Clínica Psicoanalítica con
Niños y Adolescentes de Barcelona, llama a la sociedad a reflexionar
sobre cómo se están abordando ciertas actitudes infantiles.
“¿Qué un chico no puede hablar? ¿qué clase de infancia queremos para
nuestros hijos? ¿queremos hijos robot? Hay algo que está exigiendo que
los niños de ahora no sean niños, casi se pide saltarse la infancia,
porque ahora resulta que los juegos, las risas o los cantos de los niños
son síntomas de que están enfermos; ahora todas esas actitudes son
vistas como un trastorno” explica Freud.
Es necesaria la difusión de la existencia de otras maneras para
enfrentar desórdenes y patologías. “No todo se tiene que tapar con
medicación, la gente debe saber que existen otros discursos más humanos
en el campo de la Psicología, más abiertos a la escucha y a la palabra”.
Knobel Freud se define como un amante de los retos. “Las dificultades
me encantan y hay una dificultad en el Psicoanálisis pero me encanta;
los niños tienen distintos discursos, así que hay que saber esperar, no
ceder ante el síntoma, estás buscando por qué le ocurre lo que le ocurre
y hay cosas que no siempre pasan por las palabras”.
Fuente: Ferriz
TRABAJO FINAL 2013
Hola chicos! acá les dejo las consignas del trabajo final (individual-grupal) para que puedan llevar hecho en las respectivas fechas que allí se explicitan. Saludos!
Terapia Gestalt. Abordajes Actuales. Ps. Jorge Levin (Paraná - Entre Ríos)
Este video es muy interesante ya que nos permite tener en cuenta algunos aportes del abordaje terapéutico de la Gestalt. Para comprender a la Gestalt es necesario hacer un trabajo con lo VIVENCIAL y es así la forma en como uno puede irse apropiando poco a poco de este enfoque. Saludos. Miguel
viernes, 27 de septiembre de 2013
martes, 24 de septiembre de 2013
Con respecto al debate planteado en los artículos anteriores: "El malestar del psicoanálisis y la réplica de los psicoanalistas"
IR AL ENCUENTRO DE LOS
OTROS
Ciertamente
me parece muy pobre y hasta reaccionaria y corporativa la "respuesta"
de este grupo de psicoanalistas al texto de Pavón publicado en "Ñ". Por
supuesto que no le hacen ningún favor a Freud y Lacán, pero sobre todo
al fundador y maestro del psicoanálisis. Es una obviedad decirlo, pero
una cosa es el Psicoanálisis y otra muy distinta suelen ser los
psicoanalistas. Una cosa es Lacan y otra algunos lacanianos. Tampoco
hay que generalizar. En argentina, nuestro país han existido y existen
grandes psicoanalistas. El primero Enrique Pichon-Rivière (por supuesto
ninguneado tanto por la investigación de Pavón como por la réplica de
los que se sienten afectados). Pero no solo Pichon-Riviére, sino Ulloa,
Bauleo, Goldenberg, Fiasché, Bleger, Tato Pavlovsky,
Kesselmann, Silvia Bleichmar, Cecilia Moise, Alicia Stolkiner, Emiliano
Galende y tantos otros (algunos, muy pocos se los nombra en el
trabajo), que han sido y son verdaderos y genuinos trabajadores de la
salud mental como praxis cotidiana, junto al sufrimiento subjetivo y
colectivo de nuestro pueblo.
En
realidad el trabajo de Pavón, salvo la mención al filósofo Michel
Onfray contra Freud y Lacán que es mentirosa y perversa, lo que hace es
poner al desnudo la "práctica" de una gran parte de psicoanalistas, que
en vez de enojarse y reaccionar corporativamente debieran ejercitar al
menos algo de la necesaria capacidad de autocrítica que debiéramos tener
todos los que trabajamos en el campo de la salud mental.
Finalmente
lo que me cabe decir respecto a la cuestión planteada es que la mayor
objeción teórica y de operativa es que los que se asumen psicoanalistas
debieran desarrollar, profundizar y actualizar las enseñanzas freudianas
y salir de "las cuatro paredes" donde suelen encerrarse y poder pensar,
sentir y hacer en su práctica profesional que todo sufrimiento
subjetivo es siempre un emergente vincular y social y que hoy mas que
nunca se necesita no solo una instrumentación en psicopatología para
hacer psicoterapia, sino aportar a la construcción de una sociopatología
y la consecuente socioterapia, porque así como nos enfermamos por
vínculos, también nos curamos vincularmente. No se trata "de sacar el
diván a la calle" (que por otra parte ya no se usa tanto), sino mas bien
ir al encuentro de la calle, del dolor singular, grupal, institucional y
comunitario
que se encuentra a la vuelta de la esquina del consultorio...
HUGO GARCIA - Trabajador Social y Psicólogo Social - Paraná, 24 de Setiembre de 2.013
lunes, 23 de septiembre de 2013
El malestar del psicoanálisis & la réplica de los psicoanalistas
En estos dos artículos se puede encontrar una importante tensión, y del mismo es interesante hacer una lectura sobre esta situación que nos compete a los profesionales (y futuros profesionales) de la salud. Saludos! Miguel.
06/09/13
Por Héctor Pavón
El malestar del psicoanálisis
Los herederos de Freud y Lacan son cuestionados por su falta de contacto con el drama social. Pero reconocen la crisis, defienden la profesión y proponen adecuarse al presente.
¿Quién tiró la primera piedra contra el psicoanálisis? Fue hace
tiempo, tal vez en el momento mismo que Sigmund Freud salía al escenario
de la salud mental. Desde entonces la fila para lanzar cascotes y
pedazos de escombros contra su criatura ha sido cada vez mayor. Quedan
vidrios rotos, también hay verdades enfrentadas y algunos contusos y
resentidos dentro del gran campo psi que siguen enfrentándose en nuestro
país y en todo el mundo en un momento en el que las angustias, los
dolores y depresiones se multiplican de forma preocupante.
La
herencia que dejaron Freud y Lacan hoy está cuestionada, criticada,
jaqueada aunque ninguna de estas instancias la ponga en peligro de
extinción ni mucho menos. Una costumbre que para muchos es sólo francesa
y argentina, pero que tiene otros centros importantes de práctica y
desarrollo en Nueva York, Barcelona y San Pablo, y otros rincones
latinoamericanos y europeos.
En 2005, se publicó El libro negro del psicoanálisis
en Francia. En la primera línea de la introducción dice: “Francia es,
con la Argentina, el país más freudiano del mundo. En estos dos países
se admite comúnmente que todo lapsus es ‘revelador’, que los sueños
inevitablemente develan ‘deseos inconfesables’ o que todo psicólogo es
forzosamente un ‘psicoanalista”. El libro acusaba a los psicoanalistas
de haber causado más males que soluciones o curas y sumaba cargos
gravísimos de abuso y estafa por parte de psicoanalistas varios.
En 2011, el filósofo Michel Onfray lanzó otro libro que tenía a Freud y Lacan en la mira. En El crepúsculo de un ídolo
acusaba a Sigmund Freud de nazi, fascista, corruptor de menores,
incestuoso, estafador, mentiroso, fracasado y adepto de los regímenes
totalitarios, entre otros rubros. Según Onfray, el psicoanálisis es
comparable con una religión y su capacidad de curar a la gente semejante
a la de la homeopatía. Los embates han sido realmente crueles. La
historiadora francesa Elisabeth Roudinesco dice: “Hay un cuestionamiento
radical desde la biología y las neurociencias. Consideran que el
psicoanálisis no vale nada, que no es científico que todo viene del
cerebro, que la locura, la neurosis, van a resolverse mediante
tratamientos neurológicos. Dicen que el psicoanálisis no es eficaz. Eso
es porque vivimos en sociedades en las cuales se busca la rentabilidad,
los resultados y la cura inmediata.” Pero al mismo tiempo acusaba: “Los
psicoanalistas actuales tienen cierto desconocimiento de la evolución
política de las sociedades, muchos se volvieron conservadores. No
entendieron bien la evolución de la homosexualidad, de la familia, no
vieron venir los cambios. Pero no es el psicoanálisis lo que critico
sino a los psicoanalistas”.
El mundo psicoanalítico reconoce la
crisis y enciende una luz de alarma; especialmente cuando ve cómo se
multiplican las opciones terapéuticas que ganan terreno en todo el mundo
y lo dejan casi como una opción más en el universo de las curas en
salud mental. Unas prometen soluciones a corto plazo y otras, el
medicamento que podría atacar la raíz de un problema que en algunos
casos puede ser de origen neurológico y en otros no. Algunas de ellas
tienen la capacidad de producir respuestas certeras en plazos acotados.
Son las que busca el paciente que vive el “aquí y ahora”.
El paciente impaciente
En
los últimos tiempos –y ante el crecimiento de la demanda de atención en
salud mental causada por problemáticas como catástrofes, atentados,
incendios, accidentes, muertes masivas, entre otras calamidades– se
acusó al psicoanálisis de ser insensible y desinteresado a analizar
fenómenos sociales –en tanto tragedias colectivas– y que sólo podía
dedicarse a las demandas individuales.
Debates internos y externos
se multiplicaron para intentar responder a estos cuestionamientos que
no son para nada abstractos y que responden a un cambio contextual en
términos socioeconómicos, por lo menos en la región que nos tocó en
suerte.
Los años noventa y sus consecuencias hasta el presente,
generaron políticas que redujeron el papel del Estado y debilitaron los
lazos sociales tanto en Latinoamérica como en gran parte del mundo. Fue
un escenario en que el discurso neoliberal dio por lógicas y necesarias
una serie de medidas que minaron y destruyeron una estructura social
que, aunque débil, todavía protegía al individuo en tanto integrante de
una comunidad. Las políticas socioeconómicas y sus consecuencias todavía
se sienten y aunque hubo medidas para recomponer esa situación, miles
de personas quedaron fuera del sistema. Vulnerados socialmente,
sometidos a la inequidad y a la negligencia del Estado, millones de
personas comenzaron a padecer esas consecuencias y a expresarlas en
cuerpo y psiquis.
Esta situación repercutió en las clases bajas y
medias argentinas y afectó seriamente las subjetividades ocasionando más
y nuevas psicopatologías. Las problemáticas sociales que se
masificaban, y que no eran excepcionales, generaban angustias y temores
difíciles de subsanar. Fue entonces que en un contexto adverso, el
contacto con el mundo psi comenzó a ser un hecho casi familiar. La
crisis se volvió palabra frecuente, la angustia un estado permanente. Y
quienes se convertían en pacientes no acudían en masa al diván del
psicoanalista sino que empezaron a frecuentar terapias conductistas,
sistémicas, grupales, junguianas, ligadas a las neurociencias, entre
otras, que empezaron a ganar terreno ofreciendo tratamientos breves y
respuestas inmediatas. Algo que mellaba la credibilidad de los largos
tratamientos psicoanalíticos clásicos.
La falta de herramientas
para analizar fenómenos como la desocupación, la pobreza, catástrofes,
aquellas donde el Estado, la negligencia, la naturaleza o el destino
operan destructivamente sobre las personas generaba un sentimiento
contrario a los tiempos del diván.
En ese contexto se producen
tragedias colectivas como los atentados a la Embajada de Israel (1992) y
a la AMIA (1994). Ya en el siglo XXI ocurre la tragedia de Cromañón
(2004); hay muertes en accidentes, canchas de fútbol, discos. Y también
hubo tragedias ferroviarias que afectó, recientemente, en tres
oportunidades a los pasajeros del tren Sarmiento. Especialmente la de
Once donde murieron 51 personas en 2012.
“Los duelos masivos y
los traumas hacen zozobrar vínculos, identidades y proyectos. Si ustedes
quieren eludir estas crisis, tendrían que encerrarse en un búnker al
que no llegue el afuera, sus turbulencias diversas, sus duelos masivos.
Hemos vivido en Argentina ‘dentro’ de esa crisis multidimensional
(política, social, económica y ética) que nos ha asediado en las últimas
décadas”, escribe Luis Hornstein en su libro reciente Las encrucijadas del psicoanálisis
dirigiéndose –enérgico– a sus propios colegas. Para él, encarar las
secuelas del terrorismo de Estado, de la hiperinflación, del terror en
todas sus facetas, de la corrupción y de la fragilidad institucional, es
clave. Y propone: “Si son posibles cambios individuales, ¿por qué los
cambios colectivos serían una utopía?”.
En ese camino anduvo
Fernando Ulloa (1924-2008), quien creó un estilo terapéutico particular y
efectivo y supo distinguirse en el mapa por su mirada integradora, que
ubicaba la problemática del paciente dentro de un contexto totalizador y
que él llamaba “cultura”. “La salud mental –definía–, ajustada a
algunas circunstancias, es una producción cultural ”. Durante la
dictadura estuvo exiliado en Brasil. Antes y después de partir atendió
pacientes que habían sufrido la tortura. “La crueldad es el fracaso de
la ternura” sostenía, y agregaba: “La crueldad; también como la ternura,
es una producción sociocultural y antitética, ambas contemporáneas”.
Cuestión de fe
Pero
la fe o confianza en el psicoanálisis en un país que leyó e interpretó
tempranamente a Jacques Lacan está viva a pesar de los cuestionamientos
constantes. Hoy se puede ver en las guardias de los hospitales que
cuentan con atención psicológica, se atiende un número muy alto de
consultas mensuales. Estados depresivos ligados a la situación laboral y
social, angustias y ansiedad que se traducen en aislamiento social y
hasta en temor a salir a la calle. La ampliación de la cantidad y tipos
de psicopatologías puso en evidencia la disputa por el ampliado e
interesante mercado de la salud. Es probable que la crisis de 2001 haya
sido un punto de inflexión por la enorme lista de incertidumbres y
estados precarios de cuestiones concretas y también subjetivas, lo que
multiplicó consultas en todos los ámbitos, pero especialmente en el
público y en el de la consulta a través de las prepagas.
Quizá los
que han estado en el foco de la tormenta más en particular han sido los
psicoanalistas lacanianos caracterizados como escuchas silenciosos.
Sobre ellos se ha dicho que han subestimado el impacto traumático de un
hecho trágico. Según el analista francés, Eric Laurent “La posición del
analista es paradojal. Al mismo tiempo que elige el campo de elaborar
las formas de lo nuevo en la cultura tiene la certeza de que hay una
incompatibilidad entre la satisfacción y el programa de la civilización,
lo que produce. Freud describió esta imposibilidad de reconciliación
entre la satisfacción libidinal, que sería armónica, con la
civilización. Lo que hay son síntomas de lo que no encaja, de lo que no
va. Entonces, el analista no tiene más remedio que acompañar las formas
de invención de lo nuevo en la civilización, que hay que hacer, porque
cada forma de evolución de nuestra cultura enfrenta problemas nuevos.
Siempre tendremos formas sintomáticas a interpretar”. Hornstein agrega
que el psicoanálisis debe mirar a las ciencias sociales y de allí
extraer aportes para ampliar la mirada en las problemáticas que llegan
al hospital y al consultorio.
Hace pocos años un grupo de
psicoanalistas organizaron unas Jornadas sobre “Clínica psicoanalítica
ante las catástrofes sociales. La experiencia argentina” cuyas ponencias
se publicaron en un libro del mismo nombre. Los autores señalaban que
lamentablemente, ante hechos como el terrorismo de Estado, la Guerra de
Malvinas, el atentado a la Embajada de Israel, el atentado a la AMIA, el
estallido del arsenal de Río Tercero, los analistas argentinos fueron
teniendo experiencia. Muchos de los perjudicados por el caso Cromañón,
por ejemplo, han debido recibir asistencia en salud mental. Algunos de
ellos fueron y son atendidos por psicoanalistas.Una experiencia q ue, en
particular, ha sido cruelmente positiva.
La médica y psicoanalista Cecilia Moise, autora del libro Psicoanálisis y sociedad
asegura, optimista, que “El psicoanálisis no sólo cura sino que
también previene”. Señala que desde hace tiempo los psicoanalistas
trabajan en lo social y desarrollan su actividad más allá del diván.
Esta actividad no tiene una gran visibilidad, todavía los psicoanalistas
son considerados intelectuales en un sentido peyorativo de la palabra.
Todavía cuesta verlos integrados en un campo de asistencia popular de la
salud mental.
Moise analiza las heridas del terrorismo mundial y
su impacto en quienes lo han padecido y en quienes creen que lo pueden
sufrir. La maldad en la política, la historia, la literatura y la vida
cotidiana dan pie para hablar de experiencias traumáticas que surgen de
los totalitarismos como el que padecimos a fines de los 70. La
especialista también aborda el tema de la emigración. A principios de
este siglo, Ezeiza se había convertido en la rampa por la que se
escapaba el futuro argentino. Día a día, en un agónico e interminable
drenaje, jóvenes con un título bajo el brazo salían rumbo al Primer
Mundo llevando sueños, proyectos y el bagaje académico adquirido en
universidades argentinas. La ilusión estaba en marcha, pero la
desilusión estaba a la vuelta de la esquina. Y surgía el dolor de
quienes los despedían en el aeropuerto.
Otra especialista como
Silvia Bleichmar (1944-2007) tuvo conciencia del problema que enfrentaba
el psicoanálisis desde temprano. Bleichmar (formada con Jean Laplanche)
sacó el consultorio de la abstracción psi y lo vinculó con los
problemas sociales de la época. Los nuevos y los que ya estaban
compenetrados en la sociedad. México fue la tierra que la recibió
durante su exilio. Allí volvió para dirigir el programa de asistencia
psicológica a las víctimas infantiles del terremoto de 1985 de México
creado por Unicef. En la Argentina formó parte del proyecto de la ayuda
psicológica a los afectados por el atentado contra la sede de la AMIA.
Bleichmar escribió un conjunto de ensayos que bajo el título de Dolor país expuso
su preocupación por la cuestión social y la crisis de 2001 y de los
meses siguientes y donde subrayó la necesidad de anteponer las
subjetividades a los crudos números del riesgo país.
En el mismo
sentido, Moise pregunta: “¿No es acaso muy reducido pensar un paciente
desde el estrecho marco del consultorio ignorando lo que pasa afuera, a
menos que pongan una bomba, tiren las torres gemelas o pase un huracán?
¿Hay alguien que puede nacer, crecer sin necesitar una sucesión de otros
que aportarán a la construcción de su subjetividad? Otros, que en su
conjunto, forman parte de esa sociedad”.
Es difícil vincular al
psicoanálisis con un sentido o preocupación comunitaria. Sin embargo, el
individuo pide a gritos ser comprendido en su entorno, algo que, en
realidad, Freud había entendido y muy bien y que hoy merece ser releído
en detalle.
Fuente: Revista Ñ (Clarín.com)
07.09.2013
Pablo E. Chacón
Respuestas a un matutino
Psicoanalistas replican notas del Grupo Clarín
Un
grupo de psicoanalistas argentinos y franceses respondieron a dos notas
aparecidas ayer en la revista Ñ, suplemento cultural del diario Clarín,
donde se asegura que en los tiempos que corren se hace necesario salir de los consultorios y ofrecer respuestas rápidas al malestar que estaría sofocando a las personas que solicitan tratamiento.
Bajo el genérico El malestar del psicoanálisis, se esconde Con y sin Freud: el mapa de las “otras” psicoterapias y un reportaje al médico psiquiatra Luis Hornstein, donde se siguen las directrices de El libro negro del psicoanálisis,
se acusa a los analistas de vivir encerrados en sus gabinetes y se
promueve un libro del ensayista francés Michel Onfray, quien construye
la figura de un Freud falsario, estragado por la envidia y la ambición.
En diálogo con Télam desde Madrid, el psicoanalista argentino Gustavo Dessal fue taxativo: “No añadiré ni una palabra a las tonterías de Michel Onfray. Siempre han existido canallas que se hacen un nombre y se embolsan un buen dinero dedicándose a la denigración de un intelectual, un artista o un científico”.
“Me interesa más la cuestión de que el psicoanálisis se desentiende de la realidad social o se aísla en su consultorio, afirmaciones tan estúpidas como acusar a un cirujano de operar en un quirófano en lugar de hacerlo en las pizzerías, que son más populares. Respeto otras modalidades terapéuticas, en la medida en que sean ejercidas de manera honesta, aunque su supuesta velocidad en la resolución de los problemas es más que discutible, no tanto por los propios psicoanalistas como por los mismos pacientes”.
Y agrega: “todavía existen muchas personas que sostienen la ilusión religiosa de que el psicoanálisis debería resolver los problemas de la humanidad, y que si no lo hace, es debido a que da la espalda a la realidad, concepto no sólo absolutamente abstracto, sino impracticable. Atender a alguien afectado por la caída de las Torres Gemelas no es prestar atención a la realidad, puesto que el psicoanálisis no se ocupa de los motivos por los cuales Al Qaeda cometió el atentando, o la relación entre la caída del Muro de Berlín y el nuevo terrorismo internacional. (El psicoanálisis) se dedica a investigar cómo alguien puede ser afectado por un hecho que, con independencia de su realidad fáctica, produce un determinado efecto en un sujeto debido al modo en que ha sido procesado en su inconsciente, dando lugar a distintos síntomas”.
En Madrid, “cuando hace diez años tuvo lugar el atentado de Atocha, los psicoanalistas nos organizamos para brindar ayuda gratuita a los afectados, y esa experiencia nos permitió aprender muchas cosas sobre cómo intervenir en situaciones de máxima urgencia. En su texto El porvenir de la terapia analítica, pronunciado hace más de 100 años, Freud apostó por la necesidad de que el psicoanálisis pudiera acceder a las clases sociales no acomodadas, y que su acción se extendiese a diversos ámbitos sociales. Desde entonces, el psicoanálisis no ha dejado de hacerse oír en todos los espacios donde el sufrimiento psíquico está en juego: las instituciones de salud mental, educativas, culturales. Tal vez la mejor prueba de la proximidad que el psicoanálisis ha tenido con el mundo, es el hecho indiscutible de que su discurso cambió la historia de Occidente, tal vez mucho más y de forma más duradera que el marxismo.
“Actualmente, España está sumida en una grave catástrofe económica y un serio retroceso político, debido a la dictadura encubierta que padece. Eso, como es lógico, se traduce en el malestar que padece una gran parte de la población. Los críticos contra el psicoanálisis creen que se trata de una terapia milagrosa, y se molestan cuando descubren que lamentablemente no resuelve el problema de la desocupación ni evita la corrupción política. A esas voces críticas hay que agradecerles la inmensa idealización que han hecho de nosotros pero aclararles que no somos los dioses que esperaban, ni lo seremos nunca. Nuestro compromiso está con las personas que tienen síntomas, es decir, padecen de algo que les afecta su vida. Eso puede haber sido desencadenado por una ruptura sentimental, la muerte de un ser querido, la pérdida de empleo, el accidente de tren en la estación de Once, el atentado de la AMIA o la enfermedad de mi perro”.
Claro que “tirar piedras al psicoanálisis es un entretenimiento al que se suman muchos medios de comunicación, los lobbies farmacéuticos, algunos intelectuales lo suficientemente mediocres como para no saber inventarse algo mejor a fin de que su nombre figure en alguna parte, y también -por qué no- pacientes a los que no le hemos podido resolver sus esperanzas. Prefiero no evocar la época de mi formación universitaria en la Facultad de Psicología, cuando tras el retorno de Perón, algunas cátedras consideraron que devolver el psicoanálisis al pueblo consistía en llevarnos a los alumnos al Parque Chababuco o Lezama para que la gente de las villas miseria dibujara a sus familias. Por supuesto, jamás volvíamos a ver a ninguna de esas personas, pero los profesores se sentían muy orgullosos de su labor social"
En la misma dirección apuntó la joven analista Luján Iuale: “La crítica al psicoanálisis surgió con el psicoanálisis mismo. La padeció Freud en su momento, teniendo que enfrentar los dogmatismos de la época victoriana, y también Lacan cuando decidió correrse del statuo quo de la IPA. Es cierto que siempre podrán surgir teorías que intenten explicar y abordar los problemas del hombre, pero hoy más que nunca un psicoanalista puede estar a la altura de la época, si hace lo que sabe hacer: escuchar el dolor del otro. En un mundo donde todo parece reducirse a conexiones neuronales, el psicoanálisis sigue apostando a alojar los modos particulares en que los cuerpos son afectados. Un psicoanalista, hoy, no es sinónimo de silencio ni de diván. Para saber de qué estamos hablando, basta con enterarse del trabajo que muchos sostienen en centros de atención de niños maltratados, dispositivos de atención primaria, urgencias, etcétera".
La analista francesa Agnés Aflalo, autora de El intento de asesinato del psicoanálisis, dijo a esta agencia desde París que “la cultura de la evaluación (la llamada ciencia estadística) retorna con fuerza cada vez que existen conflictos políticos. Con el imperativo de atender a imperativos presupuestarios, sólo concibe gobernar a los humanos como productos industriales. Es imposible evitar pensar que el triunfo de la evaluación aseguraría el control de la formación psi. Y después, liquidar al lacanismo, que es lo que está verdaderamente en juego”.
Enrique Acuña, psicoanalista porteño que trabaja en La Plata, historiza: “Después de diciembre de 2001, aparecieron las interpretaciones desde el campo psi a los estallidos sociales. Hay cierto lenguaje psicologista que nombra el acontecimiento dando una explicación que conduce a disculpar a los agentes sociales. Las crisis causan un llamado a los significantes amos que organizan lo social. Se opera con una domesticación de la angustia creando la figura de la víctima, el perjudicado, que haría sus bodas con el buen prestador que ofrece el mercado”, asegura. Y suma: “Es el auge de una metáfora jurídica -nuevas leyes- sobre lo que antes era el campo de la salud mental. Se sueña que con los nombres de un diagnóstico se podría encontrar una vía de reconocimiento del que sufre, de modo que las terapias rápidas neutralizan lo inconsciente como una política del deseo (de cada uno) de nominar su síntoma. La solución pragmática en las que caen los mismos analistas huyendo del psicoanálisis para estar a la altura de las evaluaciones, es un retorno a lo anterior, a rasgos de la cultura de lo trágico. El psicoanálisis es otra cosa, si entendemos que cuando alguien se responsabiliza de lo que dice puede inventar nuevas identificaciones, un detalle del Otro que la masa velaba”.
Argentina y psicoanalista también, Gabriela Grinbaum aseguró que “el psicoanálisis cura la fatalidad de un destino y esa es la marca que lo vuelve absolutamente ético. No se trata, lo dijo Freud en Análisis terminable interminable, de la cura según el campo de la medicina, que implica volver al estado previo al de enfermar. Para los psicoanalistas, la cura es volver a un estado que nunca preexistió. Y dado que el goce no es negativizable, se trata finalmente de andar bastante mejor, haciendo uso de la contingencia del trauma”.
Finalmente, José Ioskyn precisó que las notas en cuestión no eran “ataques frontales” sino que estaban “disfrazadas de una supuesta neutralidad. En rigor, están apoyadas en bibliografía y datos para extraer conclusiones falsas. Por ejemplo, la asociación entre patología mental y pobreza no es un dato certificado, es un supuesto ideológico. El psicoanálisis es la única terapéutica que se ha preocupado por lo social y lo político; sus teóricos siempre se han dedicado a ese aspecto. Freud y su explicación de la neurosis por la represión social, su preocupación por extender el psicoanálisis a las masas, la interdependencia entre malestar en la cultura y neurosis. (Wilfred) Bion y otros ingleses, constituyendo un campo grupal para tratar las neurosis provocadas por la segunda guerra mundial. Lacan mismo, su idea de que la neurosis es lo social, que el analista debe estar a la altura de la subjetividad de su época, y la teorización, a fines de los 70, de la teoría de los discursos y del lazo social, en la cual quedan anudadas la subjetividad y los discursos sociales. Es decir, no hay manera de entrarle al psicoanálisis por el hecho de ser básicamente una práctica de consultorio.
En los 70, en la Argentina, algunos psicoanalistas crearon dispositivos grupales para paliar la demanda desbordante en los hospitales públicos. Anudaron el psicodrama de Moreno y las técnicas grupales para generar psicoterapia de grupo. Y en la actualidad, está casi todo el mundo cubierto de sistemas de atención gratuitos o muy económicos, de iniciativa privada, como Pausa, la Red de la EOL, los CPCT en Europa. En La Plata, a raíz de la inundación, por ejemplo, hubo múltiples ofertas de atención gratuita para damnificados y a los diez días de la tragedia, salió un número especial de la revista Cita en las diagonales, donde psicoanalistas escribieron sobre el hecho. Que yo sepa, ninguna otra psicoterapia se ha ocupado de nada”, concluyó.
La evaluación y el cientificismo cognitivo-conductual no sólo infiltran y destruyen los saberes sino que son ductos privilegiados de los laboratorios farmacéuticos y de ciertas políticas de disciplinamiento y control social que -se sepa o no se sepa- se montan a los discursos dominantes, la biopolítica y la psiquiatría epidemiológica, vectores de una mercantilización que nada tiene de ecuménica sino de objeto teórico que por su eficacia inmediatista es susceptible de arrogarse una acción que nunca deja de retornar, y que se nombra como lo que es: mala fe.
En diálogo con Télam desde Madrid, el psicoanalista argentino Gustavo Dessal fue taxativo: “No añadiré ni una palabra a las tonterías de Michel Onfray. Siempre han existido canallas que se hacen un nombre y se embolsan un buen dinero dedicándose a la denigración de un intelectual, un artista o un científico”.
“Me interesa más la cuestión de que el psicoanálisis se desentiende de la realidad social o se aísla en su consultorio, afirmaciones tan estúpidas como acusar a un cirujano de operar en un quirófano en lugar de hacerlo en las pizzerías, que son más populares. Respeto otras modalidades terapéuticas, en la medida en que sean ejercidas de manera honesta, aunque su supuesta velocidad en la resolución de los problemas es más que discutible, no tanto por los propios psicoanalistas como por los mismos pacientes”.
Y agrega: “todavía existen muchas personas que sostienen la ilusión religiosa de que el psicoanálisis debería resolver los problemas de la humanidad, y que si no lo hace, es debido a que da la espalda a la realidad, concepto no sólo absolutamente abstracto, sino impracticable. Atender a alguien afectado por la caída de las Torres Gemelas no es prestar atención a la realidad, puesto que el psicoanálisis no se ocupa de los motivos por los cuales Al Qaeda cometió el atentando, o la relación entre la caída del Muro de Berlín y el nuevo terrorismo internacional. (El psicoanálisis) se dedica a investigar cómo alguien puede ser afectado por un hecho que, con independencia de su realidad fáctica, produce un determinado efecto en un sujeto debido al modo en que ha sido procesado en su inconsciente, dando lugar a distintos síntomas”.
En Madrid, “cuando hace diez años tuvo lugar el atentado de Atocha, los psicoanalistas nos organizamos para brindar ayuda gratuita a los afectados, y esa experiencia nos permitió aprender muchas cosas sobre cómo intervenir en situaciones de máxima urgencia. En su texto El porvenir de la terapia analítica, pronunciado hace más de 100 años, Freud apostó por la necesidad de que el psicoanálisis pudiera acceder a las clases sociales no acomodadas, y que su acción se extendiese a diversos ámbitos sociales. Desde entonces, el psicoanálisis no ha dejado de hacerse oír en todos los espacios donde el sufrimiento psíquico está en juego: las instituciones de salud mental, educativas, culturales. Tal vez la mejor prueba de la proximidad que el psicoanálisis ha tenido con el mundo, es el hecho indiscutible de que su discurso cambió la historia de Occidente, tal vez mucho más y de forma más duradera que el marxismo.
“Actualmente, España está sumida en una grave catástrofe económica y un serio retroceso político, debido a la dictadura encubierta que padece. Eso, como es lógico, se traduce en el malestar que padece una gran parte de la población. Los críticos contra el psicoanálisis creen que se trata de una terapia milagrosa, y se molestan cuando descubren que lamentablemente no resuelve el problema de la desocupación ni evita la corrupción política. A esas voces críticas hay que agradecerles la inmensa idealización que han hecho de nosotros pero aclararles que no somos los dioses que esperaban, ni lo seremos nunca. Nuestro compromiso está con las personas que tienen síntomas, es decir, padecen de algo que les afecta su vida. Eso puede haber sido desencadenado por una ruptura sentimental, la muerte de un ser querido, la pérdida de empleo, el accidente de tren en la estación de Once, el atentado de la AMIA o la enfermedad de mi perro”.
Claro que “tirar piedras al psicoanálisis es un entretenimiento al que se suman muchos medios de comunicación, los lobbies farmacéuticos, algunos intelectuales lo suficientemente mediocres como para no saber inventarse algo mejor a fin de que su nombre figure en alguna parte, y también -por qué no- pacientes a los que no le hemos podido resolver sus esperanzas. Prefiero no evocar la época de mi formación universitaria en la Facultad de Psicología, cuando tras el retorno de Perón, algunas cátedras consideraron que devolver el psicoanálisis al pueblo consistía en llevarnos a los alumnos al Parque Chababuco o Lezama para que la gente de las villas miseria dibujara a sus familias. Por supuesto, jamás volvíamos a ver a ninguna de esas personas, pero los profesores se sentían muy orgullosos de su labor social"
En la misma dirección apuntó la joven analista Luján Iuale: “La crítica al psicoanálisis surgió con el psicoanálisis mismo. La padeció Freud en su momento, teniendo que enfrentar los dogmatismos de la época victoriana, y también Lacan cuando decidió correrse del statuo quo de la IPA. Es cierto que siempre podrán surgir teorías que intenten explicar y abordar los problemas del hombre, pero hoy más que nunca un psicoanalista puede estar a la altura de la época, si hace lo que sabe hacer: escuchar el dolor del otro. En un mundo donde todo parece reducirse a conexiones neuronales, el psicoanálisis sigue apostando a alojar los modos particulares en que los cuerpos son afectados. Un psicoanalista, hoy, no es sinónimo de silencio ni de diván. Para saber de qué estamos hablando, basta con enterarse del trabajo que muchos sostienen en centros de atención de niños maltratados, dispositivos de atención primaria, urgencias, etcétera".
La analista francesa Agnés Aflalo, autora de El intento de asesinato del psicoanálisis, dijo a esta agencia desde París que “la cultura de la evaluación (la llamada ciencia estadística) retorna con fuerza cada vez que existen conflictos políticos. Con el imperativo de atender a imperativos presupuestarios, sólo concibe gobernar a los humanos como productos industriales. Es imposible evitar pensar que el triunfo de la evaluación aseguraría el control de la formación psi. Y después, liquidar al lacanismo, que es lo que está verdaderamente en juego”.
Enrique Acuña, psicoanalista porteño que trabaja en La Plata, historiza: “Después de diciembre de 2001, aparecieron las interpretaciones desde el campo psi a los estallidos sociales. Hay cierto lenguaje psicologista que nombra el acontecimiento dando una explicación que conduce a disculpar a los agentes sociales. Las crisis causan un llamado a los significantes amos que organizan lo social. Se opera con una domesticación de la angustia creando la figura de la víctima, el perjudicado, que haría sus bodas con el buen prestador que ofrece el mercado”, asegura. Y suma: “Es el auge de una metáfora jurídica -nuevas leyes- sobre lo que antes era el campo de la salud mental. Se sueña que con los nombres de un diagnóstico se podría encontrar una vía de reconocimiento del que sufre, de modo que las terapias rápidas neutralizan lo inconsciente como una política del deseo (de cada uno) de nominar su síntoma. La solución pragmática en las que caen los mismos analistas huyendo del psicoanálisis para estar a la altura de las evaluaciones, es un retorno a lo anterior, a rasgos de la cultura de lo trágico. El psicoanálisis es otra cosa, si entendemos que cuando alguien se responsabiliza de lo que dice puede inventar nuevas identificaciones, un detalle del Otro que la masa velaba”.
Argentina y psicoanalista también, Gabriela Grinbaum aseguró que “el psicoanálisis cura la fatalidad de un destino y esa es la marca que lo vuelve absolutamente ético. No se trata, lo dijo Freud en Análisis terminable interminable, de la cura según el campo de la medicina, que implica volver al estado previo al de enfermar. Para los psicoanalistas, la cura es volver a un estado que nunca preexistió. Y dado que el goce no es negativizable, se trata finalmente de andar bastante mejor, haciendo uso de la contingencia del trauma”.
Finalmente, José Ioskyn precisó que las notas en cuestión no eran “ataques frontales” sino que estaban “disfrazadas de una supuesta neutralidad. En rigor, están apoyadas en bibliografía y datos para extraer conclusiones falsas. Por ejemplo, la asociación entre patología mental y pobreza no es un dato certificado, es un supuesto ideológico. El psicoanálisis es la única terapéutica que se ha preocupado por lo social y lo político; sus teóricos siempre se han dedicado a ese aspecto. Freud y su explicación de la neurosis por la represión social, su preocupación por extender el psicoanálisis a las masas, la interdependencia entre malestar en la cultura y neurosis. (Wilfred) Bion y otros ingleses, constituyendo un campo grupal para tratar las neurosis provocadas por la segunda guerra mundial. Lacan mismo, su idea de que la neurosis es lo social, que el analista debe estar a la altura de la subjetividad de su época, y la teorización, a fines de los 70, de la teoría de los discursos y del lazo social, en la cual quedan anudadas la subjetividad y los discursos sociales. Es decir, no hay manera de entrarle al psicoanálisis por el hecho de ser básicamente una práctica de consultorio.
En los 70, en la Argentina, algunos psicoanalistas crearon dispositivos grupales para paliar la demanda desbordante en los hospitales públicos. Anudaron el psicodrama de Moreno y las técnicas grupales para generar psicoterapia de grupo. Y en la actualidad, está casi todo el mundo cubierto de sistemas de atención gratuitos o muy económicos, de iniciativa privada, como Pausa, la Red de la EOL, los CPCT en Europa. En La Plata, a raíz de la inundación, por ejemplo, hubo múltiples ofertas de atención gratuita para damnificados y a los diez días de la tragedia, salió un número especial de la revista Cita en las diagonales, donde psicoanalistas escribieron sobre el hecho. Que yo sepa, ninguna otra psicoterapia se ha ocupado de nada”, concluyó.
La evaluación y el cientificismo cognitivo-conductual no sólo infiltran y destruyen los saberes sino que son ductos privilegiados de los laboratorios farmacéuticos y de ciertas políticas de disciplinamiento y control social que -se sepa o no se sepa- se montan a los discursos dominantes, la biopolítica y la psiquiatría epidemiológica, vectores de una mercantilización que nada tiene de ecuménica sino de objeto teórico que por su eficacia inmediatista es susceptible de arrogarse una acción que nunca deja de retornar, y que se nombra como lo que es: mala fe.
Fuente: Telam
domingo, 22 de septiembre de 2013
LAS PRÁCTICAS PROFESIONALES: UNA INTRODUCCIÓN DIVERSOS ABORDAJES
Los inicios de la práctica se realizan cargados de expectativas,
creencias, ideales acerca de lo que va a consistir llevar a cabo un
proceso terapéutico, sin saber acabadamente si la elegida es la
orientación clínica correcta.
Con el fin de brindar una primera aproximación al campo profesional desde diferentes perspectivas teóricas, que posibilite un acercamiento a las prácticas, se invitará a profesionales de reconocida trayectoria que puedan dar cuenta de su práctica, presentando los principales dilemas del paso de la teoría académica a la práctica profesional.
En cada encuentro participarán referentes de dos teorías, que pondrán en diálogo sus perspectivas de abordaje.
Se proponen tres encuentros los días viernes, de 18.30 a 21.30, de los que puedan participar los colegas referentes de las distintas corrientes teóricas de nuestro medio.
Cronograma:
27 de septiembre: Gestalt: Ps. Jorge Levin
4 de octubre: Teoría Sistémica: Ps. Jesús Zamponi
25 de octubre: Teoría Cognitivo Conductual: Ps. Ma. José Stivanello
Organiza: Secretaría Científica CoPER
Lugar: CoPER (Italia 335, Paraná)
Con el fin de brindar una primera aproximación al campo profesional desde diferentes perspectivas teóricas, que posibilite un acercamiento a las prácticas, se invitará a profesionales de reconocida trayectoria que puedan dar cuenta de su práctica, presentando los principales dilemas del paso de la teoría académica a la práctica profesional.
En cada encuentro participarán referentes de dos teorías, que pondrán en diálogo sus perspectivas de abordaje.
Se proponen tres encuentros los días viernes, de 18.30 a 21.30, de los que puedan participar los colegas referentes de las distintas corrientes teóricas de nuestro medio.
Cronograma:
27 de septiembre: Gestalt: Ps. Jorge Levin
4 de octubre: Teoría Sistémica: Ps. Jesús Zamponi
25 de octubre: Teoría Cognitivo Conductual: Ps. Ma. José Stivanello
Organiza: Secretaría Científica CoPER
Lugar: CoPER (Italia 335, Paraná)
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