miércoles, 8 de mayo de 2013
martes, 7 de mayo de 2013
sábado, 4 de mayo de 2013
Una asignatura pendiente de la democracia - Página|12
El país | Sábado, 4 de mayo de 2013
FUNCIONARIOS, JUECES Y VICTIMAS DEBATIERON SOBRE LA VIOLENCIA INSTITUCIONAL Y LAS FORMAS DE ERRADICARLA
Una asignatura pendiente de la democracia
El debate se dio en el marco del encuentro nacional que se realizó en la Plaza del Congreso. Más de dos mil personas participaron de las deliberaciones. Se habló de la responsabilidad del Estado y la criminalización de la protesta.
La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, fue quien leyó el documento final del encuentro.
Por Nicolás Lantos
“El desafío de una democracia sin violencia institucional necesita de
los familiares y las organizaciones, de los funcionarios, jueces y
fiscales que creen que una Justicia democrática es posible, de
fortalecer un Estado que castiga a los responsables de violar los
derechos de aquellos a quienes deben cuidar.” La voz de Estela de
Carlotto sonaba firme mientras leía el documento. Unas quinientas
personas se agolpaban en una de las cinco carpas montadas para el primer
Encuentro contra la Violencia Institucional que se llevó a cabo ayer en
la plaza del Congreso y en el interior del Palacio Legislativo. Afuera,
como durante todo el día, la lluvia caía sin pausa, constante como un
corredor de fondo, obligando a los que se quedaron hasta el final de la
jornada a apretujarse bajo el gacebo de tela para no mojarse. Más de dos
mil participaron, a lo largo de todo el día, en diez mesas distintas de
debate, con el concurso
de miembros de los tres poderes del Estado, activistas de los derechos
humanos, referentes políticos y sociales y familiares de víctimas del
abuso del poder estatal.
“Esta fuerza que está aquí hoy, aguantando la lluvia, es un pueblo
que quiere seguridad, pero también pide que no exista la represión
institucional, que es un crimen terrible, porque participa el Estado”,
dijo la titular de Abuelas de Plaza de Mayo a Página/12 al concluir la
actividad. Carlotto iba a encabezar el acto de cierre en un escenario
montado en una punta de la plaza pero la inclemencia del clima obligó a
realizar la lectura del documento en una de las carpas. “Es importante
distinguir que en estos casos no es el Estado como tal quien provoca la
violencia, como sucedía en la dictadura, sino que se trata de personas e
instituciones que desde su interior no se adaptan a la democracia”,
aclaró.
El encuentro había sido inaugurado horas antes por el
vicepresidente Amado Boudou en el Salón Azul del Senado, en compañía del
juez de la Corte Suprema, Eugenio Zaffaroni; el secretario de Derechos
Humanos, Martín Fresneda, y el titular de la Cámara baja, Julián
Domínguez (ver aparte). A lo largo de la tarde se sucedieron las mesas
de debate, donde se discutieron temas como la represión de la protesta
social, el tratamiento que le dan los medios a la violencia
institucional, la problemática de género en estos casos, el control
político y civil de las fuerzas de seguridad, entre otros tópicos. De
los paneles participaron entre otros la ministra de Seguridad, Nilda
Garré; la fiscal general Alejandra Gils Carbó; el titular de la Afsca,
Martín Sabbatella; dirigentes oficialistas como Luis D’Elía (Miles) y
opositores como Fernando Esteche (Quebracho) y familiares de víctimas
como Pablo Ferreyra, hermano de Mariano, y Susana Trimarco,
madre de Marita Verón.
“La política de no represión que tan lejos llevó la gestión de
Kirchner a partir de 2010 sufre algunos golpes. Es necesario terminar
con el autogobierno de las fuerzas de seguridad y plasmar esta discusión
en una ley”, planteó Ferreyra al ser consultado por este diario acerca
de las cuentas pendientes en este ámbito. El hermano del militante del
PO asesinado por una patota ferroviaria en 2010 también manifestó su
preocupación acerca de que el protocolo de seguridad que emanó del
Ejecutivo nacional debería ser adoptado por todas las provincias para
evitar situaciones de violencia.
Al respecto, durante toda la tarde sobrevoló la plaza el recuerdo
de lo sucedido la semana pasada en el Hospital Borda a partir de la
represión de la Policía Metropolitana, una fuerza que no adhiere a los
lineamientos que dicta el Ministerio de Seguridad de la Nación. En ese
sentido, el vicepresidente Boudou denunció que el jefe de Gobierno
porteño, Mauricio Macri, creó esa fuerza porque “quería espiar y
reprimir a los vecinos de
la ciudad de Buenos Aires cuando algo no le gusta”. Fresneda, en
tanto, fue más allá al asegurar que “las fuerzas de seguridad no van a
reprimir donde las autoridades políticas no las envían”, por lo que
destacó que es “la clase política la que tiene que tener la capacidad de
conducir” para acabar con la violencia institucional.
“El control político del correcto desempeño de las fuerzas de
seguridad no es una actitud antipolicía, porque son los malos policías
los que desprestigian y le hacen mucho daño a la institución”, señaló a
su turno la ministra Garré, quien descartó la idea “que dice que no
puede haber políticas de seguridad eficientes si se respetan los
derechos humanos”. En ese sentido, el documento final que leyó Carlotto
en la carpa atestada de gente que se refugiaba de la lluvia volvía a
poner la mirada en “las dificultades que la democracia todavía tiene
para entrar de lleno y apropiarse de las instituciones de seguridad y de
justicia.”
El texto concluye señalando que “la lucha de familiares y
militantes ha demostrado que denunciar a la policía ya no es imposible,
pero convive con hechos cotidianos de impunidad y complicidad, con la
violencia y la ilegalidad policial”. En todas las mesas de discusión se
coincidió en que la necesidad de erradicar estos casos, más que nunca,
recae en el único responsable de que sucedan: el Estado, a través de sus
tres poderes debe gobernar, legislar y juzgar en consecuencia con una
concepción democrática de la seguridad y la relación entre el poder
institucional y la ciudadanía.
Fuente: www.pagina12.com.ar
jueves, 2 de mayo de 2013
Comunidad de locos - Documental
Resumen: Documental que trata el tema de las comunidades terapéuticas
en la Argentina durante la Dictadura de Onganía. Las comunidades
terapéuticas tienen su origen en Inglaterra de la post-guerra.
El documental está basado en entrevistas a los protagonistas de las dos
experiencias que narra: por un lado la experiencia de Entre Rios,
Federal, creada por el Dr. Camino (en el Plan Nacional de Salud Mental de 1967). Por otro la experiencia del Hospital
Esteves, a cargo del Dr. Grimsom.
Mediante la memoria y el relato de varios de los protagonistas de estas
experiencias, incluyendo a un paciente y un ex paciente, se da cuenta de
la metodología de trabajo de “comunidad terapéutica”, el intento de los
profesionales por la reconquista de la dignidad de personas de los
pacientes perdida en los hospicios y de sus resultados.
Hoy, con más del 30% de la población bajo la línea de la pobreza, queda
claro, como ya quedaba en aquella época, que más de la mitad de los
internos en hospitales psiquiátricos lo están “más por pobres que por
locos”. Y la sociedad mira para otro lado, tanto con los pobres como con
los locos. Al fin de cuentas, son las mismas capacidades sociales las
que se pierden.
El documental está basado en el libro “Las Huellas de la Memoria, Psicoanálisis y Salud Mental en la Argentina de los años 60´y 70´” de Enrique Carpintero y Alejandro Vainer (*)
El documental está basado en el libro “Las Huellas de la Memoria, Psicoanálisis y Salud Mental en la Argentina de los años 60´y 70´” de Enrique Carpintero y Alejandro Vainer (*)
miércoles, 1 de mayo de 2013
DÍA DEL TRABAJADOR [FELIZ DÍA]
Día del trabajador: ¿por qué se celebra el 1º de mayo?
Sociedad /
El Día Internacional de los Trabajadores es la fiesta por
excelencia del movimiento obrero mundial. Es una jornada de lucha
reivindicativa y de homenaje a los Mártires de Chicago. Enterate qué
pasó y mirá las postales de este día en el mundo.
01.05.2013 | 09.24 |
Pintura de los trabajadores-
El
reclamo de los trabajadores era claro: "Ocho horas para el trabajo,
ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa". En este contexto, a
partir de 1886, se produjeron varios movimientos para conseguir una
jornada de trabajo de ocho horas, ya que en esa época era usual que la
misma fuera de 12 y 16 horas diarias, pudiendo llegar, según la
legislación norteamericana, a las 18.
El 1° de mayo se conmemora en todo el mundo el Día Internacional del Trabajo en homenaje a los llamados Mártires de Chicago, grupo de sindicalistas anarquistas que fueron ejecutados en 1886. Ese mismo año, la Noble Order of the Knights of Labor, una organización de trabajadores, logró que el sector empresarial cediese ante la presión de las huelgas por todo el país.
Entonces, el presidente de Estados Unidos, Andrew Johnson, promulgó una ley (ley Ingersoll) estableciendo ocho horas de trabajo diario. Como los empleadores se negaron a acatarla, los trabajadores de la ciudad industrial de Chicago iniciaron una huelga el 1º de mayo, que comenzó con una manifestación de más de 80.000 trabajadores liderados por Albert Pearsons.
La prensa calificaba el movimiento como "indignante e irrespetuoso", "delirio de lunáticos poco patriotas", y manifestando que era "lo mismo que pedir que se pague un salario sin cumplir ninguna hora de trabajo".
A partir de allí el conflicto se fue extendiendo a otras ciudades de Estados Unidos, entrando en paro más de 400.000 obreros en 5000 huelgas simultáneas. La magnitud del conflicto causó preocupación al gobierno y al sector empresarial, que creyeron ver en las manifestaciones y huelgas el inicio de una revolución anarquista.
Sin embargo, la fábrica Mc. Cormik de Chicago no reconoció la victoria de los trabajadores y el 1 de mayo de aquel año la policía disparó contra los manifestantes que, a las puertas de la fábrica, reivindicaban el nuevo acuerdo. Durante los siguientes días murieron más trabajadores, hasta que el día 4 una bomba estalló contra las fuerzas policiales, suceso conocido como ‘el atentado de Haymarket‘.
El 21 de junio de 1886 comenzó el juicio a 31 obreros acusados de haber sido los promotores del conflicto. Todos fueron condenados, dos de ellos a cadena perpetua, uno a 15 años de trabajos forzados y cinco a la muerte en la horca.
Relato de la ejecución por José Martí, corresponsal en Chicago del diario La Nación:
(...) "salen de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas, les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos. Abajo está la concurrencia, sentada en hilera de sillas delante del cadalso como en un teatro... Firmeza en el rostro de Fischer, plegaria en el de Spies, orgullo en el del Parsons, Engel hace un chiste a propósito de su capucha, Spies grita: "la voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora». Les bajan las capuchas, luego una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos caen y se balancean en una danza espantable...
La culpabilidad de los condenados nunca fue probada.
En la actualidad, muchos países rememoran el Primero de Mayo como el origen del movimiento obrero moderno. Hay algunos que no lo hacen, siendo en general países de colonización británica, como Estados Unidos y Canadá, que celebran el Labor Day (Día del Trabajo) el primer lunes de septiembre; Nueva Zelanda, el cuarto lunes de octubre.
El 1° de mayo se conmemora en todo el mundo el Día Internacional del Trabajo en homenaje a los llamados Mártires de Chicago, grupo de sindicalistas anarquistas que fueron ejecutados en 1886. Ese mismo año, la Noble Order of the Knights of Labor, una organización de trabajadores, logró que el sector empresarial cediese ante la presión de las huelgas por todo el país.
Entonces, el presidente de Estados Unidos, Andrew Johnson, promulgó una ley (ley Ingersoll) estableciendo ocho horas de trabajo diario. Como los empleadores se negaron a acatarla, los trabajadores de la ciudad industrial de Chicago iniciaron una huelga el 1º de mayo, que comenzó con una manifestación de más de 80.000 trabajadores liderados por Albert Pearsons.
La prensa calificaba el movimiento como "indignante e irrespetuoso", "delirio de lunáticos poco patriotas", y manifestando que era "lo mismo que pedir que se pague un salario sin cumplir ninguna hora de trabajo".
A partir de allí el conflicto se fue extendiendo a otras ciudades de Estados Unidos, entrando en paro más de 400.000 obreros en 5000 huelgas simultáneas. La magnitud del conflicto causó preocupación al gobierno y al sector empresarial, que creyeron ver en las manifestaciones y huelgas el inicio de una revolución anarquista.
Sin embargo, la fábrica Mc. Cormik de Chicago no reconoció la victoria de los trabajadores y el 1 de mayo de aquel año la policía disparó contra los manifestantes que, a las puertas de la fábrica, reivindicaban el nuevo acuerdo. Durante los siguientes días murieron más trabajadores, hasta que el día 4 una bomba estalló contra las fuerzas policiales, suceso conocido como ‘el atentado de Haymarket‘.
El 21 de junio de 1886 comenzó el juicio a 31 obreros acusados de haber sido los promotores del conflicto. Todos fueron condenados, dos de ellos a cadena perpetua, uno a 15 años de trabajos forzados y cinco a la muerte en la horca.
Relato de la ejecución por José Martí, corresponsal en Chicago del diario La Nación:
(...) "salen de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas, les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos. Abajo está la concurrencia, sentada en hilera de sillas delante del cadalso como en un teatro... Firmeza en el rostro de Fischer, plegaria en el de Spies, orgullo en el del Parsons, Engel hace un chiste a propósito de su capucha, Spies grita: "la voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora». Les bajan las capuchas, luego una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos caen y se balancean en una danza espantable...
La culpabilidad de los condenados nunca fue probada.
En la actualidad, muchos países rememoran el Primero de Mayo como el origen del movimiento obrero moderno. Hay algunos que no lo hacen, siendo en general países de colonización británica, como Estados Unidos y Canadá, que celebran el Labor Day (Día del Trabajo) el primer lunes de septiembre; Nueva Zelanda, el cuarto lunes de octubre.
Fuente: Diagonales.com
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
