domingo, 1 de mayo de 2016
lunes, 25 de abril de 2016
Comienza a funcionar la primera heladera solidaria
Lunes 25 de Abril de 2016
El proyecto lo organiza una ONG y La Bartola Bar tomó la posta. Voluntariamente se puede pasar por el lugar y donar comida o dejar pago un menú. En otras ciudades también se han replicado. La idea nació en Tucumán.
Suma de Voluntades sigue creciendo en ideas que luego se realizan. Proyectos que ven la luz. Así se inauguró en La Bartola Bar la primera heladera solidaria, tomando conceptos de la heladera social, surgida en Tucumán y que fue replicado en otras ciudades del país.
Según publicó en su sitio de facebook la ONG Suma de Voluntades "Ya tenemos la primera heladera solidaria en Paraná. Gracias a La Bartola Bar por dar el primer paso. Fomentar la cultura solidaria es el camino a seguir. Juntos podemos lograr de las pequeñas acciones una cultura. Hay esperanza, tenemos la posibilidad de ayudar a recuperar el futuro de muchos y esto sólo es posible si estás vos".
El proyecto está enmarcado bajo la premisa "La comida no se tira, se comparte". "Podes ayudar de muchas maneras, desde dejar pago un menú, hasta dejar lo que no comes en la heladera o alcanzando comida. Las reglas son claras: los alimentos tiene que ser frescos, empaquetados y con fecha de elaboración. Nosotros nos encargamos de la distribución", explican desde la ONG.
Luego agregan que "el verdadero acto de solidaridad es comprometerse, es encontrarse con otro. Ese es el verdadero concepto. Proponemos levantar la vista un rato, cada día, para disfrutar el encuentro que supone mirar a otro".
Según cuenta el diario La Nación "la idea nació en Tucumán hace sólo un mes, como una de esas ideas simples que pueden impactar en la vida de muchos: guardar en una heladera la comida que no se consumió en bares y restaurantes para que los que no tienen nada para comer puedan llevarse una porción, de manera gratuita, en lugar de tener que buscar los restos en la basura.
No pasó mucho tiempo hasta que cientos de personas se sumaron para ayudar y donar. Esa pequeña gran idea tuvo réplicas en Córdoba, San Juan, Jujuy, Salta, Neuquén y en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires. Anteayer, finalmente, la heladera social llegó a la Capital. Es muy emocionante ver lo que está ocurriendo. La heladera se convirtió en una especie de puente fantástico entre el vecino al que le quedó un plato de comida sin consumir y al que le faltó", contó Fernando Ríos, uno de los empresarios gastronómicos tucumanos que impulsaron la idea. Ya ayer, Ríos se reunió con otras diez personas que quieren llevar la heladera social a distintos puntos de la Capital y el conurbano".
"Un día, frente a mi restaurante, mientras estábamos cerrando, vimos cómo una familia de cartoneros metía a su hijo dentro de un contenedor de basura. En esos segundos en los que el chico desapareció y quedó ahí adentro se nos heló el corazón. Entonces dijimos: «Algo tenemos que hacer»", relató Ríos.
Se encontraron con una experiencia similar a la heladera social en Cataluña y no dudaron en tomar el ejemplo. Pero sus abogados les habían aconsejado no impulsar la iniciativa porque en el país no hay una ley que regule la entrega de comida excedente. "Los bancos de alimentos estiman que con la comida que se desecha se podría alimentar a más de medio millón de argentinos. Por eso reclamamos que se trate la ley del buen samaritano, dormida en el Congreso desde hace años", dijo Ríos. "Es cierto, es un riesgo. Pero nada puede ser peor que sacar la comida de la basura", señaló su socio, Luis Pondal.
Hace un mes, colocaron una heladera en la vereda de su restaurante e instruyeron a todos los empleados: la comida que se podía servir era aquella que no se había tocado. Pero para eso, debía ser fraccionada, empaquetada y envuelta, con el rótulo de cuándo se elaboró. Muchos restaurantes de San Miguel de Tucumán se sumaron. No pasó mucho hasta que los vecinos empezaron a comprar raciones en los locales para donar. "Hoy el 90% de la comida que se dona proviene de vecinos que nos acercar esa porción de arroz y pollo que quedó de la cena y que ya no alcanza para otra comida de la familia", explica Ríos.
La heladera solidaria se encuentra en calle Urquiza 494 (La Bartola Bar). Teléfono 0343 4071406. Se puede alcanzar en horario de comercio o por la noche.
jueves, 21 de abril de 2016
miércoles, 20 de abril de 2016
miércoles, 13 de abril de 2016
La historia de la docente marplatense que aprobó a una alumna que no sabía nada
13/04/16
Eso fue lo que le dijo la alumna cuando se presentó a la evaluación en una escuela de Sierra de los Padres. La profesora cambió el enfoque de la evaluación y al final se encontró con una grata sorpresa.
Una docente de Mar del Plata contó en su blog la experiencia que tuvo con una alumna de Sierra de los Padres que debía aprobar un examen para pasar de año, y rápidamente se viralizó. “No me imaginaba que esto iba a tener tanta repercusión, me emocioné”, dijo Lucía Gorricho al diario La Capital, que difundió las carrillas del examen de su alumna de 13 años.
Así lo narró la joven docente en su blog:
“Este año tomé horas en una escuela en Sierra de los Padres, una localidad del Partido de General Pueyrredón que cuenta con una población estable de unos 4 mil habitantes. El lugar forma parte del sistema montañoso de Tandilia y está compuesto por sierras de unos 150 metros de altura. La vegetación es muy diversa y se pueden apreciar pastizales, monte y bosque. En el espacio conviven un barrio residencial con calles que respetan la topografía y campos productivos ubicados sobre los márgenes; siendo el más destacado en la actualidad por su rentabilidad, el cultivo de frutillas. Hay varias agro-empresas operando en la zona y todas contratan mano de obra boliviana y han recibido diversas denuncias por parte de organizaciones sociales y ambientales que señalan, no sólo situaciones de semi-esclavitud en relación a la mano de obra, sino que han advertido sobre el uso de agroquímicos como parte del paquete tecnológico de producción.Esta semana me citaron para evaluar a una estudiante que debía una materia que la habilitaría, en caso de aprobarla, a pasar de año. El director me anticipó que el nivel académico no era bueno pero que era una alumna que se esforzaba mucho para estar en la escuela.Como no fue estudiante mía decidí preguntarle a ella los temas que habían visto en geografía el año anterior; pero no se acordaba ninguno. Con piel morena y voz muy bajita, me dijo que no había podido estudiar porque no tenía libro ni carpeta. Entonces le dije que yo tenía toda la voluntad de aprobarla pero que era fundamental que escribiera algo que justificara la nota.A pesar de mi insistencia no supo decir nada en relación a los contenidos de la planificación anual y entonces le pregunté: -¿De las frutillas sabés algo? Abrió los ojos enormes. Si, me dijo. Entonces sobre la hoja de carpeta que ella misma me dio escribí:
Evaluación de Geografía. Fecha: 07/04/16. Año: 2º. Estudiante: G.C
1) Describir una actividad económica y ella preguntó: ¿Puedo escribir también sobre Bolivia? Porque yo soy Boliviana.Si claro, le dije. Entonces agregué:
2) Mencionar los aspectos más importantes del algún país latinoamericano.
A las dos horas me entregó 3 hojas escritas de ambos lados con letra clara y prolija.
Hacía tiempo que no corregía una evaluación con tanto entusiasmo. Todo el relato de esta nena de 14 años aportó sin duda, a mi formación como geógrafa y como docente. Comparto el desarrollo de la evaluación porque creo que no pueden quedar estos contenidos sólo en mí.
Corregí las faltas de ortografía y agregué algunos signos de puntuación para facilitar la lectura.
1) En la frutilla trabajan aproximadamente 200 personas que cosechan la fruta, limpian el campo, sacan las hojas, sacan la maleza, tienen que carpir. Ahora pagan más que antes aún mejor, pagan todo lo que hacen si carpean, limpian la cunita, etc. Algunos niños trabajan ahí aproximadamente de la edad de 13 años para arriba y algunas embarazadas también pero no hacen tanto esfuerzo o si no, no trabajan. Eso depende de ellas. A veces lo hacen para ayudar a sus maridos. Algunos de ahí, bueno casi todos, son juntados.
Casi todos los bolivianos trabajan en el campo y siempre llegan cansados y que no le toman importancia a los hijos que nunca le preguntan nada qué cómo estás o algún problema en la escuela. Las frutilla se cosecha en cunitas en un carrito y un balde. El balde es para descartable y la cunita es para armar caja. Eso se llama embalada.
A mí me gusta embalar y armar cajas y claro a la frutilla se le pone esa cosa rara en las plantas. Las riegan con un tubo que está debajo del plástico. Lo ponen los tractores. Las cajas con frutilla y las cunitas con frutilla descartable se lo lleva un tractor que viene a las 12:15 o cerca aproximadamente y a la tarde también.
Los bolivianos pueden soportar más el campo que los argentinos porque los bolivianos tienen el trabajo más pesado y los argentinos están en las oficinas o ¿será porque ellos si pudieron estudiar? Yo pregunto en mi casa porque no estudian porque no hay tiempo es la misma respuesta que me dan todos los días. Ya que la frutilla es una empresa a nosotros nos dan techo, agua potable, luz menos gas. Pero claro a veces nos quitan un poco de plata para ayudar en las pagas. Para que los padres se vayan tranquilos a trabajar hay una guardería que los cuidan. Ahí les dan desayuno, comida y merienda y hay reuniones para levantar la basura. Porque además de levantar la basura de su casa, tienen que levantar la basura del patio o del suelo del baño y sino están presentes, tienen que pagar 5 pesos por cada día que falten.También hay donaciones que mandan o traen en camiones y se le dejan a una señora que se llama Graciela y parece que ella se queda con las ropas de las cosas bonitas que llegan y lo descartable lo dejan en una carretilla para que la gente lo use.
2) Bolivia me encanta porque la primera vez que fui me encantó. Cuando es de noche todas las luces se encienden de todos colores y yo escucho tambores y cosas así como una banda porque mi casa está en una montaña. Me acuerdo cuando fui a la cancha. La cancha es una cosa que llega casi a la terminal. Hay tiendas de comida, ropa, bebidas y cosas de mercadería. A mí me gustó donde venden caña de azúcar.
En Bolivia hay montañas chicas y en la escuela les dan uniformes. Sabía que en el jardín de niños estudian las lineas, los cuadrados, triángulos y números? La gente del campo vive en casas de barro y paja y lo único que comen es chuño y mate y cuando es cumpleaños de alguien de la familia comen seco que significa arroz con papa y ensalada y carne seca y queso de vaca y de desayuno arroz con leche y buñuelo. Todo eso lo cocinan en una clase de horno a la parrilla y yo me sé el nombre pero no sé cómo se escribe. La gente, más bien las mujeres, tienen que ir con ropa lavada desde su casa hasta que llegan a un río caminando y la ropa la llevan en un aguayo en la espalda. Más o menos lo que tienen que caminar es desde aquí hasta Sulema para enjuagar la ropa. ¿Alguna vez comió tostado? Se hace con habas. Las hacés secar al sol hasta que estén más secas. Después tenés que poner en una olla sal y después poner las habas secas y tostarlas hasta que revienten. Mi abuela las hacía. Sabe que mi abuela tiene ochentaialgo y fue al doctor y le dijo que estaba muy fuerte ella? Vive en el campo y solamente dos veces la vi.
La aprobé. La abracé cuando se fue. Le pedí permiso para compartir su texto en internet y le dije que escribiera todo lo que pudiera porque escribir hace bien y porque siempre hay cosas importantes para contar. Con un 4 (cuatro) pasó de año y por eso no estará en mi aula durante este ciclo lectivo, pero espero cruzármela en los pasillos o en el patio y preguntarle: ¿Cómo fue tu día de ayer? ¿Lo querés contar en un papel?
Fuente: Clarín
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