sábado, 2 de abril de 2016

LAS REDES SOCIALES SON LA TRAMPA DE LA MODERNIDAD INDIVIDUALISTA

01/11/2015

EL SOCIÓLOGO ZYGMUNT BAUMAN SOBRE POR QUÉ LAS REDES SOCIALES PODRÍAN SER EL NUEVO OPIO DEL PUEBLO

bauman

Un hombre de 90 años, lúcido, pesimista y quizás capaz de ver lo que nosotros no podemos notar dentro de la gran pecera digital, nos advierte sobre aspectos de ésta. Zygmunt Bauman es uno de los más feroces críticos de la modernidad y la sociedad de consumo, y en una reciente entrevista con El País hizo algunas apreciaciones sobre el desencanto que estamos viviendo ante las políticas neoliberales y la inundación tecnológica. El sociólogo polaco ha diagnosticado que la promesa neoliberal de que la riqueza de unos cuantos acabaría derramándose hacia otros estratos de la sociedad se ha revelado como una gran mentira, y la desigualdad sigue creciendo sobre esta promesa. Así se crea lo que llama "un precariado", una sociedad precaria que sufre a expensas de una minoría privilegiada. 
El desencanto está llegando a un punto crítico:
Lo que está pasando ahora, lo que podemos llamar la crisis de la democracia, es el colapso de la confianza. La creencia de que los líderes no sólo son corruptos o estúpidos, sino que son incapaces. Para actuar se necesita poder: ser capaz de hacer cosas; y se necesita política: la habilidad de decidir qué cosas tienen que hacerse. La cuestión es que ese matrimonio entre poder y política en manos del Estado-nación se ha terminado. El poder se ha globalizado pero las políticas son tan locales como antes. La política tiene las manos cortadas. La gente ya no cree en el sistema democrático porque no cumple sus promesas. Es lo que está poniendo de manifiesto, por ejemplo, la crisis de la migración. El fenómeno es global, pero actuamos en términos parroquianos. Las instituciones democráticas no fueron diseñadas para manejar situaciones de interdependencia. La crisis contemporánea de la democracia es una crisis de las instituciones democráticas.
Bauman considera que la visión que ha sido promovida es la de un individualismo rampante que produce un pérdida del sentido de comunidad, un "activismo de sofá" desvinculado de las acciones que realmente pueden hacer una diferencia. A esto contribuye el adormecimiento generalizado de los medios digitales, especialmente de las interacciones mediadas en redes sociales. Tal vez Internet no es un instrumento tan revolucionario como se pensaba:
La cuestión de la identidad ha sido transformada de algo que viene dado a una tarea: tú tienes que crear tu propia comunidad. Pero no se crea una comunidad, la tienes o no; lo que las redes sociales pueden crear es un sustituto. La diferencia entre la comunidad y la red es que tú perteneces a la comunidad pero la red te pertenece a ti. Puedes añadir amigos y puedes borrarlos, controlas a la gente con la que te relacionadas. La gente se siente un poco mejor porque la soledad es la gran amenaza en estos tiempos de individualización. Pero en las redes es tan fácil añadir amigos o borrarlos que no necesitas habilidades sociales. Estas las desarrollas cuando estás en la calle, o vas a tu centro de trabajo, y te encuentras con gente con la que tienes que tener una interacción razonable. Ahí tienes que enfrentarte a las dificultades, involucrarte en un diálogo. El papa Francisco, que es un gran hombre, al ser elegido dio su primera entrevista a Eugenio Scalfari, un periodista italiano que es un autoproclamado ateísta. Fue una señal: el diálogo real no es hablar con gente que piensa lo mismo que tú. Las redes sociales no enseñan a dialogar porque es tan fácil evitar la controversia… Mucha gente usa las redes sociales no para unir, no para ampliar sus horizontes, sino al contrario, para encerrarse en lo que llamo zonas de confort, donde el único sonido que oyen es el eco de su voz, donde lo único que ven son los reflejos de su propia cara. Las redes son muy útiles, dan servicios muy placenteros, pero son una trampa.
La clave parece estar en nuestra relación editada, comodificada con los otros en las redes sociales, lo cual no nos confronta con la realidad de la diferencia del mundo de las calles, podemos crear nuestro propio universo cerrado, inoculado, a salvo de tener que ver lo que no nos gusta de nosotros. Podemos controlar lo que vemos y lo que nos dicen desde nuestro sofá. Esto es evidentemente una ilusión; quizás estas plataformas digitales estén muy cercanas a un perfectomaia.

Fuente: Pijama Sur

domingo, 13 de marzo de 2016

La nueva escuela: maestros que enseñan y hacen reír

Domingo, 13 de marzo de 2016

Desafíos en Primaria. Docentes comprometidos, comprensivos y afectuosos, y procesos de aprendizajes más libres y prácticos. Del viejo esquema de aprender a leer y escribir, a la incorporación de tecnología y de la creatividad


Daniel Caraffini / De la Redacción de UNO

dcaraffini@uno.com.ar 


Lo que constituía un reducto único e inapelable, propietario único del saber y del conocimiento, es actualmente sometido a una necesaria revisión, reformulación y complementación ante los nuevos y complejos desafíos a afrontar.

El viejo paradigma de la escuela primaria que enseñaba a leer y escribir, sumar y restar, ya quedó atrás, por obra de una sociedad distinta, envuelta en una vorágine de cambios políticos, sociales, económicos, familiares, tecnológicos.

Enseñar sigue siendo la misión, aunque las metodologías, los modos, son los que entraron en crisis. 

Al mismo tiempo, se sumaron nuevas exigencias de una realidad social mucho más compleja, en la que los niños resultan vulnerables, y en un contexto en que abunda en el sistema educativo la deserción, la repitencia, el muy bajo nivel académico, la alarmante falta de comprensión de textos, entre otros, que se repiten o se agravan a medida que se escala en la trayectoria escolar de cada niño. 

Y si eso no fuese poco, proliferan inconvenientes producto de la falta de planificación o criterios desde el Estado. Ante el silencio del Consejo General de Educación, este año hubo chicos que no empezaron a tiempo las clases por concursos realizados recién cuando ya había arrancado el ciclo lectivo; fallas edilicias de vieja data sin ser atendidas; establecimientos afectados por el temporal de hace tres semanas… y la lista sigue. Ello es la peor cara de la inequidad e injusticia social hacia los niños. 

A la escuela, ahora se le adosan demandas como la incorporación –antes era la consolidación– de valores que provenían inicialmente desde cada familia; también la inclusión, la contención afectiva, la diversidad, hasta el uso de las nuevas tecnologías.
  • Gusto por aprender. La creatividad, el pensamiento crítico, claves para el crecimiento individual. Foto UNO/Juan Ignacio Pereira
  • Gusto por aprender. La creatividad, el pensamiento crítico, claves para el crecimiento individual. Foto UNO/Juan Ignacio Pereira
  • Gusto por aprender. La creatividad, el pensamiento crítico, claves para el crecimiento individual. Foto UNO/Juan Ignacio Pereira


Hay una necesidad social para que esté “a la altura de las nuevas circunstancias”. Y para ello vale tener presente las opiniones, testimonios y experiencias de chicos y maestros.

Entre tantas opiniones, impresiones, reflexiones y expectativas, durante charlas con chicos de distintos colegios, se destacó explícita e implícitamente la necesidad de comprensión, de afecto, de entendimiento que piden, resaltan y agradecen los niños, de sus maestros. El clima hostil, beligerante, que imprime y caracteriza nuestro actual andar diario, transforma ese pedido de los chicos, casi como un grito de auxilio. Comprensión y paciencia, virtudes poco presentes en nuestra comunidad. Eso surge a partir de los acotados testimonios recogidos: esa exaltación de características personales, por encima de requerimientos más estrictos sobre su rol docente al frente del aula.

Ello también transmite la mutación y cambio del perfil tradicional del docente, estricto, riguroso y recto, por alguien más confidencial, sentimental. A ello han apelado últimamente algunas teorías, que hablan de la necesidad de tener un fuerte vínculo afectivo para favorecer el desarrollo del proceso de aprendizaje. Hoy, se enhebra una confianza que permite hasta bromas por simpatías con equipos de fútbol.

“A mí me gustan cómo los maestros te enseñan, porque te explican varias veces las cosas”, opinó Cristian, un alumno de la escuela privada Nº 100 Santa Lucía.

Una compañera suya, Marthina, agregó: “Me gusta que los maestros te explican, porque te pueden explicar mil veces hasta que entiendas. No son como que te dicen una cosa y ya está”. “Te enseñan y te hacen reír”, destacó por su parte Constanza.

En otro sector de la ciudad, en una escuela pública, los gustos y pareceres de los chicos, no son tan distintos. Como ocurre en la Escuela Nº 6 Ernesto Bavio, donde confluyen niños de distintos barrios.

“De las maestras me gusta que te dan un buen ejemplo para seguir estudiando, te motivan para ser mejor cada día”, opinó Vera, alumna de 6º grado.

Agustín fue muy claro. Dijo que lo que le gusta de las maestras es “que son comprensivas, porque no gritan, no nos tratan mal”. “No te gritan ni nada por el estilo”, aportó Nicole. Y en esa misma línea de afectuosidad y cariño, Bárbara opinó que “son buenos, porque nos saludan, charlan, y nos enseñan”. Para leer, en pocas palabras, las reales demandas de nuestros niños. 

Después asoman otras exigencias para el sistema educativo. “Me gustaría que en lugar de carpetas, se puedan utilizar las tablets; yo uso mucha tecnología, tablets, celulares”, contó Ramiro.

“Me gustaría que haya más cosas para hacer artesanías o plásticas”, contó Mora; salas y laboratorios para la enseñanza práctica, para Cristian y Marthina; más talleres de ajedrez y de arte, fue el pedido de Vera, y más Educación Física, reclamó Carolina: “Me encanta la actividad física; hacemos vóley, handball, fútbol, y muchos otros deportes, pero me gustaría tener más tiempo y hacer más flexibilidad”.


Visión desde el frente

Para Silvia Belkis, maestra de la Santa Lucía, el desafío hoy en el nivel primario “es hacernos cargo desde lo emocional. Los chicos vienen con esta intención de querer expresar todos sus sentimientos, si bien esos sentimientos muchas veces no encuentran el camino o las soluciones. Entonces los adultos, y las familias cumplen un papel importante en esta función, los docentes tenemos que estar más atentos, porque a partir de ahí creemos que el vínculo con el alumno garantiza el aprendizaje y la capacidad de resolver situaciones diferentes”. 

En ese sentido, consideró que “de todos nosotros sacamos algo positivo, y a lo negativo, hay que re-trabajarlo y transformarlo en positivo, que eso es lo que más cuesta. Ése es el desafío que tenemos, y a partir de ahí se establece lo otro, automáticamente”, al evaluar que los niños “ vienen con cargas emocionales a veces muy negativas y lo transfieren en la escuela, que es el ámbito perfecto donde ellos se socializan con el otro”.

“Tengo que aprender a escuchar al otro, aprender a verlo como es, a respetarlo como es, que es lo que necesita la sociedad”, remarcó.

Por su parte, a criterio de Adriana del Prado, maestra de la Escuela Ernesto Bavio, el desafío “es motivarlos. Son los niños de la edad de la tecnología, de todo lo digital; entonces hay determinados contenidos que para ellos tienden a ser aburridos cuando no los tratamos de llevar por el lado de lo que ellos conocen y manejan. Los chicos nos han superado en ese sentido, de que todo es mucho más rápido incluso en las formas de las cosas que conoce, es muy rápida, y entonces es como que también olvidan mucho más rápido. Tenemos que tratar que esos aprendizajes para ellos sean significativos, buscar contenidos que nos acerquen más a ellos. Por ejemplo atraparlos desde la tecnología, desde lo visual, son niños muy visuales y por eso el período de atención de ellos es menor, prestan atención un rato. Pero también nuestro desafío es desarrollar la oralidad de ellos: el vocabulario es mucho más acotado, y escriben como escriben en la computadora, y hablan de la misma manera, y su vocabulario se ha reducido”.

La neurociencia y el pensamiento crítico

Para la rectora de la escuela Santa Lucía, Silvia Balcar, la Primaria debe trabajar para que “el conocimiento se apropie de cada niño, de un modo que no sea algo memorístico, sino apropiación y comprensión lectora. La neurociencia es lo que viene; se está descubriendo mucho sobre el cerebro, cómo funciona, que es importante en los niños. Y también el compromiso es forjar pensamiento crítico y reflexivo, que le queda para la vida, porque los aprendizajes deben servir para la vida”.

En ese sentido, retomando a especialistas, citó que a un niño de 3 años, cuando empieza a escolarizarse, “le ponemos tantas cosas que a veces dejamos de lado que sea creativo. La escuela tiene que ser impulsora de esa creatividad, que siga el cerebro desarrollando en ese sentido. Le damos tantas normas y estructuras, que son necesarias, pero también debemos complementar”.

Finalmente, remarcó la necesidad de las instituciones para brindar un aprendizaje para la vida, para un proyecto de vida, creando hábitos “porque la escuela forma en hábitos, y que son importantes”, y rescatando el gusto por aprender.

“Antes pasaba todo por la escuela y ahora pasa por el club, por la recreación; no es que está mal o bien, lo de ahora o lo de antes. Hay que buscar un equilibrio”.


Comprensión de textos 

La vicedirectora de la escuela Bavio Griselda Modenutti, apuntó a que los niños no solo transcurran de la mejor manera y con todos los conocimientos, sino que hagan un buen secundario y puedan luego ingresar a la facultad.

“La comprensión de textos es el tema que no puede faltar en la Primaria, así como situaciones problemáticas que son los que los ayudan a resolver situaciones de la vida diaria”, planteó, y retomó conceptos de la directora Patricia Rivero, en torno a los valores “y a todo lo que nos pasa como sociedad, por ejemplo la prevención del dengue. Es un tema actual que tratamos, porque no tenemos que olvidarnos que forma parte de la realidad, y por eso es importante abordarlo en las aulas”.

Sin embargo, hizo hincapié en el desafío de encantar y atrapar a los niños con las lecturas. “Depende de cada maestro, de su creatividad, para que ellos encanten a los niños con sus libros. Estuve en un grado, días atrás, y les pregunté si leían; y todos me respondieron que no. Entonces les dije que están equivocados y que todos leemos todo el tiempo: el nombre de una calle, en la despensa… Entonces les dije que nosotros además de leer eso, debemos incorporar al quehacer escolar a los comics o historietas, lo que a ellos les gusta.


Diversidad, pluralidad y convivencia

Para Patricia Rivero, rectora de la escuela Bavio, la Primaria afronta hoy el desafío de una mayor diversidad. “Sabemos que la escuela no escapa a los cambios que está sufriendo la sociedad, políticos, económicos, sociales, informáticos, desafíos que cuando nosotros iniciamos nuestra tarea docente no estaban, como la tecnología, la diversidad de familias”, planteó. Sin embargo, remarcó que el objetivo siempre de la escuela, su misión, es enseñar: “Ese es nuestro eje principal del que no nos debemos correr, pero sí trabajar en la pluralidad, porque tenemos muchos alumnos desintegrados, con familias que tuvieron cambios, papás sin empleo y en la escuela pública eso se observa aún más, con chicos en situación muy vulnerable y otros no”.

En ese sentido, amplió las misiones y estrategias en pos de “las bases fundamentales para una sociedad” que debe formarse en la familia y en la escuela, como “el respeto, la solidaridad, el saber compartir, el opinar diferente y respetar las opiniones diferentes”.

Asimismo, marcó énfasis en la lectura, como herramienta clave para la superación y crecimiento. “La comprensión tiene que ser trabajada y vemos que hay dificultades; eso nos lleva a reflexionar sobre nuestra práctica docente y a trazar nuevas estrategias”, como trabajar con la universidad, tender redes, o consolidar esa metodología de maratones de lecturas, que caracteriza a la Bavio.


Fuente: Uno Entre Ríos

lunes, 29 de febrero de 2016

Se conforma una mesa de trabajo con áreas del Estado por las personas en situación de calle

Integrantes de Casa Solidaria y de áreas del Estado provincial y municipal se reunieron en la sede de la Defensoría.
Funcionarios de áreas provinciales y municipales, del Concejo Deliberante e integrantes de la Asociación Casa Solidaria participaron de una reunión en la Defensoría del Pueblo de Paraná para tratar la realidad de las personas en situación de calle de la ciudad y, específicamente, por el estado de esta última organización, que consiste en un dispositivo de inclusión, que se creó en ámbitos universitarios con el fin de atender la problemática.
En una primera instancia, se resolvió crear una mesa de trabajo integrada, en esta fase inicial, por las áreas presentes de Derechos Humanos y de Políticas Sociales de la provincia;  de Relaciones Institucionales de la Municipalidad; del Concejo Deliberante de Paraná y por Casa Solidaria y la Defensoría del Pueblo, miembros de la Red La calle no es un lugar para vivir.  El ámbito es abierto y se acordó convocar a otros actores y miembros de la red para el próximo encuentro, que será el miércoles 9 de marzo, a las 8, en la sede de la Defensoría del Pueblo, en calle Monte Caseros 159 de Paraná.
En la reunión se abordó la situación general. Los Defensores del Pueblo, Luis Garay y Pablo Donadío (Adjunto), describieron los pasos realizados por la institución desde hace más de una década, reiterando que se necesitan políticas de Estado que atiendan, en sus distintas aristas, lo que les sucede a ciudadanos que viven en la calle.
A su turno, Julián Jarupkin, Hugo García,  Susana Flores, Ana Quercia y Leonardo Retamar, de Casa Solidaria, se refirieron a los objetivos de esa Asociación, en el marco de un proyecto generado en la carrera de Licenciatura en Psicología de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader), y al funcionamiento que desde sus inicios, en 2011, viene afrontando adversidades por la escases extrema de recursos. Se aclaró que se ha mantenido gracias al trabajo comprometido y ad honorem de un grupo de personas. Ahora, en este comienzo de año, los integrantes dicen estar al límite de sus posibilidades, advirtiendo el serio riesgo de que la innovadora experiencia decaiga por falta de sostenimiento.
A continuación, se destacó que además de atender la urgencia de brindar alimentos y un lugar para pernoctar, se necesita la instrumentación de un abordaje integral de la situación. Para eso se mencionó la existencia de la ordenanza 8.932, aprobada en 2010, por la que se creó el Programa de Asistencia Integral para Personas en Situación de Calle, en el ámbito de la Ciudad de Paraná. La norma está vigente desde 2010, pero no se aplicar porque falta la reglamentación.
El concejal Emmanuel  Gainza y  el subsecretario de Relaciones Institucionales del Municipio, Maximiliano Rodríguez Paulin, tomaron nota de este punto, como de los distintos aspectos enumerados en el encuentro, comprometiéndose a trabajar en conjunto en la mesa con el fin de aportar abordajes y soluciones a la problemática. De la misma manera, expresaron su disposición a participar de la iniciativa, Julián Froidevaux y Fernando Silguero de la Subsecretaría de Políticas Sociales y Matías Germano y Sofía Uranga de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la provincia.
Los participantes de la reunión coincidieron en destacar los resultados de la reunión y el compromiso de trabajar en conjunto en busca de acciones efectivas que atiendan la situación, que implica una “flagrante vulneración de derechos”, coincidieron.
La preocupación de la Defensoría por la situación de las personas en situación de calle en Paraná viene desde, prácticamente, el inicio como institución, en los primeros años de 2000. Desde entonces viene expidiéndose sobre la problemática a través de Recomendaciones y posicionamientos a nivel local, nacional e internacional.
En ese marco, la Defensoría rubricó un convenio marco de colaboración con la Asociación Casa Solidaria y desde el año pasado se conformó la Red La calle no es un lugar para vivir, ámbito que reúne a instituciones, organizaciones no gubernamentales y ciudadanos interesados en ayudar a personas en situación de calle y vulnerabilidad.

sábado, 20 de febrero de 2016

¿De qué sirve el profesor? / Por Umberto Eco Para LA NACION

LUNES 21 DE MAYO DE 2007

¿En el alud de artículos sobre el matonismo en la escuela he leído un episodio que, dentro de la esfera de la violencia, no definiría precisamente al máximo de la impertinencia... pero que se trata, sin embargo, de una impertinencia significativa. Relataba que un estudiante, para provocar a un profesor, le había dicho: "Disculpe, pero en la época de Internet, usted, ¿para qué sirve?"

El estudiante decía una verdad a medias, que, entre otros, los mismos profesores dicen desde hace por lo menos veinte años, y es que antes la escuela debía transmitir por cierto formación pero sobre todo nociones, desde las tablas en la primaria, cuál era la capital de Madagascar en la escuela media hasta los hechos de la guerra de los treinta años en la secundaria. Con la aparición, no digo de Internet, sino de la televisión e incluso de la radio, y hasta con la del cine, gran parte de estas nociones empezaron a ser absorbidas por los niños en la esfera de la vida extraescolar.

De pequeño, mi padre no sabía que Hiroshima quedaba en Japón, que existía Guadalcanal, tenía una idea imprecisa de Dresde y sólo sabía de la India lo que había leído en Salgari. Yo, que soy de la época de la guerra, aprendí esas cosas de la radio y las noticias cotidianas, mientras que mis hijos han visto en la televisión los fiordos noruegos, el desierto de Gobi, cómo las abejas polinizan las flores, cómo era un Tyrannosaurus rex y finalmente un niño de hoy lo sabe todo sobre el ozono, sobre los koalas, sobre Irak y sobre Afganistán. Tal vez, un niño de hoy no sepa qué son exactamente las células madre, pero las ha escuchado nombrar, mientras que en mi época de eso no hablaba siquiera la profesora de ciencias naturales. Entonces, ¿de qué sirven hoy los profesores?
                                                             
Caricatura:Kovensky

He dicho que el estudiante dijo una verdad a medias, porque ante todo un docente, además de informar, debe formar. Lo que hace que una clase sea una buena clase no es que se transmitan datos y datos, sino que se establezca un diálogo constante, una confrontación de opiniones, una discusión sobre lo que se aprende en la escuela y lo que viene de afuera. Es cierto que lo que ocurre en Irak lo dice la televisión, pero por qué algo ocurre siempre ahí, desde la época de la civilización mesopotámica, y no en Groenlandia, es algo que sólo lo puede decir la escuela. Y si alguien objetase que a veces también hay personas autorizadas en Porta a Porta (programa televisivo italiano de análisis de temas de actualidad), es la escuela quien debe discutir Porta a Porta. Los medios de difusión masivos informan sobre muchas cosas y también transmiten valores, pero la escuela debe saber discutir la manera en la que los transmiten, y evaluar el tono y la fuerza de argumentación de lo que aparecen en diarios, revistas y televisión. Y además, hace falta verificar la información que transmiten los medios: por ejemplo, ¿quién sino un docente puede corregir la pronunciación errónea del inglés que cada uno cree haber aprendido de la televisión?


Pero el estudiante no le estaba diciendo al profesor que ya no lo necesitaba porque ahora existían la radio y la televisión para decirle dónde está Tombuctú o lo que se discute sobre la fusión fría, es decir, no le estaba diciendo que su rol era cuestionado por discursos aislados, que circulan de manera casual y desordenado cada día en diversos medios -que sepamos mucho sobre Irak y poco sobre Siria depende de la buena o mala voluntad de Bush. El estudiante estaba diciéndole que hoy existe Internet, la Gran Madre de todas las enciclopedias, donde se puede encontrar Siria, la fusión fría, la guerra de los treinta años y la discusión infinita sobre el más alto de los números impares. Le estaba diciendo que la información que Internet pone a su disposición es inmensamente más amplia e incluso más profunda que aquella de la que dispone el profesor. Y omitía un punto importante: que Internet le dice "casi todo", salvo cómo buscar, filtrar, seleccionar, aceptar o rechazar toda esa información.

Almacenar nueva información, cuando se tiene buena memoria, es algo de lo que todo el mundo es capaz. Pero decidir qué es lo que vale la pena recordar y qué no es un arte sutil. Esa es la diferencia entre los que han cursado estudios regularmente (aunque sea mal) y los autodidactas (aunque sean geniales).

El problema dramático es que por cierto a veces ni siquiera el profesor sabe enseñar el arte de la selección, al menos no en cada capítulo del saber. Pero por lo menos sabe que debería saberlo, y si no sabe dar instrucciones precisas sobre cómo seleccionar, por lo menos puede ofrecerse como ejemplo, mostrando a alguien que se esfuerza por comparar y juzgar cada vez todo aquello que Internet pone a su disposición. Y también puede poner cotidianamente en escena el intento de reorganizar sistemáticamente lo que Internet le transmite en orden alfabético, diciendo que existen Tamerlán y monocotiledóneas pero no la relación sistemática entre estas dos nociones.

El sentido de esa relación sólo puede ofrecerlo la escuela, y si no sabe cómo tendrá que equiparse para hacerlo. Si no es así, las tres I de Internet, Inglés e Instrucción seguirán siendo solamente la primera parte de un rebuzno de asno que no asciende al cielo.

(Traducción: Mirta Rosenberg)

La Nacion/L'Espresso (Distributed by The New York Times Syndicate)

Fuente: La Nación

martes, 16 de febrero de 2016

Zygmunt Bauman: “Hay que desligar el empleo de la supervivencia”

 

El pensador presenta en Barcelona ‘In the same boat’, un documental sobre el fin del trabajo producido por Pere Portabella

JUSTO BARRANCO

Zygmunt Bauman nunca para. El nonagenario sociólogo polaco que desde hace décadas –desde que sufrió la persecución antisemita del gobierno comunista de su Polonia natal– vive en el Reino Unido, muestra una vitalidad inagotable convertido en lo más cercano a una estrella del rock del pensamiento contemporáneo. Con nueve décadas a las espaldas, Bauman da conferencias por todo el mundo y hoy y mañana está enBarcelona para presentar esta vez no un libro sino un documental: In the same boat (En el mismo barco), un filme del italiano Rudy Gnutti que reúne a grandes nombres de la política y el pensamiento actuales. Junto a Bauman intervienen en él desde José Mújica, ex presidente de Uruguay, a Erik Brynjolfsson, del MIT, o Serge Latocuhe, teórico del decrecimiento, para hablar de la sociedad que se nos viene encima debido al fin del trabajo, a la falta de empleo para todos en una época de computarización acelerada. Bauman, creador de la popular metáfora de la actual sociedad líquida –una sociedad en la que los valores sólidos de la primera modernidad, la religión, la familia, una pareja o un trabajo para toda la vida, se han desintegrado–, ha intervenido hoy ante la prensa explicando que el mayor peligro del mundo hoy, de entre los muchos que nos llevan a la destrucción, es que seguimos abordando los problemas globales desde instancias locales incapaces de afrontarlos. Y ha dicho que necesariamente habrá que desligar empleo de supervivencia en una sociedad donde no hay ni habrá suficiente trabajo para todos. Cada vez menos. Este miércoles presentará junto a Gnutti el documental -producido por Pere Portabella- en el Auditori del Macba (19 horas; la charla, a partir del as 20.30 horas, se puede ver en streaming).


Bauman, que hace escasas fechas publicó en España el ensayo Estado de crisis (Paidós), en el que aborda muchas de las ideas de In the same boat, ha explicado a la prensa barcelonesa que por primera vez en la historia la idea de la humanidad es real, pero que hacen falta los remos y motores para llevar el bote en la dirección correcta. Para lo cuál hay que revisar los fundamentos de nuestra sociedad, enfrentada a problemas ecológicos, económicos y sociales. De modelo. “Este documental es una afirmación poderosa de que estamos todos en el mismo barco, interconectados, interdependientes, de que lo que incumbe a Barcelona también le incumbe a Nueva York y Bangladesh. Pero sobre todo es una afirmación de lo que nos va a suceder a todos nosotros, ciudadanos del mismo barco, si remamos en la misma dirección que hasta ahora. No es una profecía, no tengo la calificación de profeta, es la conclusión de mirar muy de cerca cómo vivimos hoy. Y no es una profecía porque aún tenemos elección, pero si seguimos así llegado un punto podemos acabar destruyéndonos. No sé cuánto hace que leen ustedes la Biblia o si la han leído nunca, pero en ella están los profetas hebreos, gente muy interesante. No son profesores de universidad que diseñan predicciones para ser confirmadas para su mayor gloria. ¡Qué listos son! Por el contrario, querían que sus profecías fallaran, fueran negadas, intentaban preocupar a la gente, y es lo que Gnutti hace en este documental. No es una profecía sino un aviso”.


“En la base de los problemas de hoy es que somos interdependientes pero hoy todas las instituciones de acción colectiva fueron hechas por nuestros ancestros para servir a la tarea de ser independientes, son ineptos para condiciones de interdependencia. Hoy los problemas más importantes superan el marco de los Estados y las decisiones que se toman no pueden enfrentar su gravedad. Esto es lo más peligroso. O intentamos adecuar nuestra política, local, con los problemas, globales, o no podremos actuar con éxito”, subraya. Además, dice, “no quiero espantar a nadie pero el mundo está cambiando de cara”. “Antes los medios de subsistencia estaban ligados a tener un empleo. De hecho hace 30 o 40 años en los países llamados desarrollados se prometía el empleo total. La palabra ‘desempleado’ subrayaba que eso estaba fuera de la norma, que la norma era el empleo. El desempleo era anormal. Hoy en los países anglosajones ya se utiliza la palabra ‘redundant’, redundante, para hablar de los desempleados. La palabra ya no precisa que la norma sea el empleo, sino que es un veredicto en el mercado laboral, de que es gente inútil, un problema de ley y orden más que un problema social”, subraya, para remarcar que hoy las finanzas se mueven libremente por el mundo pero los trabajadores no. “Los que tiene el capital son sabios, están orientados al beneficio, y piensan que si en África pueden encontrar a alguien que trabaje por un dólar al día por qué deberían pagar más a los mimados occidentales”.


A lo que se añade, concluye, un último factor para el futuro del trabajo: la computarización de todo. “Las habilidades de muchos trabajadores manuales han sido transferidas a ordenadores y estos hechos redundantes. Si no se ha extendido más es porque hay países pobres donde el trabajo es aún más barato que fabricar el producto sólo con máquinas. Cuando sea más caro, la computarización del trabajo será completada. También la del trabajo intelectual, la de periodistas o profesores universitarios. Seguro que hay gente en Silicon Valley, en las grandes corporaciones, trabajando en eso ya. Saben cómo hacerlo. Así que estamos a punto de conocer un mundo nuevo y la única posibilidad que nos queda en él es cortar la conexión entre empleo y medios de subsistencia. Que el ingreso de toda la sociedad se divida para que todos sean mantenidos con vida, que los medios de subsistencia sean independientes de la compañía para la que trabajas. Que conste que la robotización del trabajo duro es una bendición. Es algo con lo que soñamos. Y es un bonito sueño aún. Pero hay que hacer algo con los actuales mecanismos de la sociedad para hacerlo vivible”.
Fuente: La Vanguardia