domingo, 26 de octubre de 2014

Las radios que hacen escuela

Domingo, 26 de octubre de 2014

Los operadores, locutores y animadores son los propios chicos. Los oyentes son vecinos de los más diversos pueblos y ciudades. Son las emisoras del programa Radios Escolares. Esta semana, 1800 estudiantes y 800 docentes se reunieron para compartir experiencias y talleres.

“Estos talleres están buenos porque aprendo más cosas. Había botones, por ejemplo, que no me acordaba para qué servían y el profesor ahora los explicó”, cuenta Rodrigo, de 16 años, sin dejar de mirar al frente. Dentro de una carpa blanca, un proyector les mostraba a unos 50 jóvenes una consola de radio. Un tallerista explicaba que, si se incluye música de fondo cuando una persona habla, se puede crear un clima que le dé ritmo al programa. En Radio Inquiti, la emisora que tiene la Escuela Martín Yanzón, de la localidad sanjuanina de 25 de Mayo, gracias al proyecto Radios Escolares, Rodrigo es operador de varios de los programas que luego escuchan sus vecinos. La misma propuesta lo trajo a la ciudad de Buenos Aires, donde se llevó a cabo el Tercer Encuentro Nacional de Radios Escolares-CAJ, que reunió a escuelas secundarias de todo el país para ofrecer herramientas radiofónicas que permitan a sus alumnos formarse y profesionalizar sus prácticas radiales.
El martes pasado, Parque Norte concentró alrededor de 1800 jóvenes, 800 docentes y directores de escuelas públicas de 22 provincias que participan del proyecto de radios. La idea fue impulsada por los Centros de Actividades Juveniles (CAJ) del Programa
Nacional de Extensión Educativa del Ministerio de Educación de la Nación.
Desde 2010, 130 escuelas tienen sus radios y transmiten para sus respectivas comunidades. Además, promueven actividades educativas y recreativas en tiempos y espacios complementarios a la jornada escolar. De esta manera, no sólo ofrecen un servicio a la sociedad, sino que también funcionan como una herramienta de inserción social y formación de los adolescentes.
En unas 15 carpas, los estudiantes asistieron a talleres de producción de contenidos, artística, técnica radial, formatos de programa y géneros radiofónicos. Al mismo tiempo, por separado, los profesores y directores compartieron charlas y debates sobre el funcionamiento de sus respectivas radios escolares.
Rodrigo cuenta que aprendió a usar consolas para operar en radio por curiosidad y por su gusto por la informática. Entonces, comenzó a ir a uno de los talleres que organiza la cartera educativa junto a su escuela en la provincia. “Es fácil. Al principio me costó un poco, pero después le agarré tanto la mano que le enseñé a una profesora de mi escuela que no sabía”, comenta.
Aunque la participación es voluntaria, todas las divisiones de su escuela se suman. El interés es tan grande que, en la actualidad, están refaccionando el colegio Martín Yanzón para ampliar el espacio radial.
“Vine a intercambiar ideas y conocer experiencias de chicos de otros colegios. A mí la radio me gusta porque me entretengo mucho y me olvido de todo lo que me pasa”, sostiene Andrea, mientras espera entrar al próximo taller. Es alumna de un colegio que no tiene nombre en La Poma, un pueblo humilde de unos 1500 habitantes en Salta. En su radio, CAJ La Unica, ella es locutora de un programa de música.
“Tenemos una programación que empieza a las 13 y dura hasta la noche. Hay programas de chistes, poemas, pasamos propagandas de las bandas que tocan en el pueblo. La gente nos manda mensajes y nos pide temas para que pongamos, es muy divertido”, detalla la adolescente, de 17 años.
A su lado, Micaela, una estudiante de la Escuela Comercial 12, de Palpalá, Jujuy, admite que hacer radio la ayudó a ser menos tímida. La joven, de 16, es locutora y productora de dos programas de la radio CAJ Comercial, uno de interés general y otro informativo. En el futuro, su idea es estudiar periodismo.
“En los talleres de radio buscan enseñarnos de todo para que no nos especialicemos en nada”, sostiene. Además, comenta emocionada que “cuando en septiembre se celebra la Fiesta Nacional de los Estudiantes, es el mes que más trabajamos. Hubo una vez que llegamos a entrevistar al intendente de Palpalá”.
Marcelo San Miguel, director de la Escuela Polimodal 3, de San Clemente del Tuyú, entiende que “este tipo de propuestas tiene el objetivo de volver a la escuela un lugar de pertenencia para los chicos. La idea es que no pasen tiempo en la calle, se formen y aporten a la comunidad”.
En el colegio, hace un año funciona una radio en el 107.5 del dial, que el próximo 29 de noviembre será inaugurado formalmente. Su programación se forma en base a los contenidos curriculares y los intereses de los propios alumnos en actualidad, literatura, tecnología o deporte.
Nancy Saccomanno, coordinadora del CAJ en la escuela, asegura que “es increíble la motivación de los chicos. Quedamos asombrados por cómo se esfuerzan y se adueñan de la palabra. A mí me quedó muy marcado cuando un alumno se me acercó y me dijo: ‘¿Sabe lo importante que es para mí poder decir lo que pienso y que otros me escuchen, sabe la emoción que tengo?”.

Informe: Gonzalo Olaberría.


Fuente: Página|12

viernes, 24 de octubre de 2014

1° Jornada Psicosocial en Prevención de Adicciones

“Una estrategia inclusiva”

Viernes, 24 de octubre de 2014 

El colegio funcionará desde 2015 en Villa Lugano. No tendrá examen de ingreso y se les dará prioridad a los habitantes de la zona. La formación integrará teoría y práctica, y se aplicará un sistema similar al universitario para evitar la deserción.

Inclusión social, calidad educativa y acción comunitaria son los objetivos que perseguirá la nueva escuela secundaria de la UBA. A partir del próximo año, la universidad tendrá su primer colegio preuniversitario técnico, que funcionará en Villa Lugano, cerca de la sede del Ciclo Básico Común (CBC) del barrio. Las inscripciones abrirán en febrero, no habrá examen de ingreso y se espera que ya se dicten clases en abril de 2015. La principal característica del nuevo establecimiento será su relación con la comunidad de Lugano, que tendrá prioridad a la hora de las inscripciones.
La escuela técnica viene a sumarse a los cuatro secundarios que ya dependen de la
UBA: el Colegio Nacional de Buenos Aires, la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, el Instituto Libre de Segunda Enseñanza y la Escuela Agropecuaria y Agroalimentaria, creada en 2007.
Según contó a Página/12 el secretario de Educación Media de la UBA, Oscar García, la nueva escuela se basará, más allá de su orientación técnicoprofesional, en “una estrategia pedagógica inclusiva”, que podrá verse en tres aspectos. En primer lugar, no habrá examen de ingreso, como sí tienen los demás colegios preuniversitarios. “El acceso no será meritocrático”, subrayó García. Habrá un curso introductorio que no será excluyente, sino que apuntará a nivelar competencias básicas. “Sabemos que el número de aquellos que estén en condiciones de ingresar será mayor al cupo”, señaló. Las autoridades piensan en tres comisiones para el primer ciclo lectivo, que representarán juntas alrededor de cien alumnos. “El ingreso lo vamos a resolver a través de un sorteo, donde vamos a priorizar a la gente del barrio, los que estén a diez cuadras del colegio, los que pertenezcan al distrito 21 y luego al 19 y 20”, explicó García.
El colegio se propone también tener una dinámica más universitaria respecto de la asistencia. Desde la universidad consideran que un estudiante secundario puede sentirse desmotivado por alguna materia y por eso no entrar al colegio, lo que luego le vale un ausente. “No queremos que los chicos deserten porque en alguna materia les va mal. Se les va a tomar asistencia por asignatura. Por supuesto, una vez que entra al colegio no puede salir”, remarcó García. Como alternativas ante esa posible desmotivación o frustración aparecerán otras propuestas, como actividades extracurriculares relacionadas con la cultura o los oficios. “Eso no significa que el alumno no va a tener que cumplir con la currícula establecida para recibirse, lo que pasa es que puede estirar la carrera hasta adquirir un mayor nivel de madurez o hacer un curso de apoyo. El objetivo es poder mantener a los alumnos adentro de la institución”, aclaró el secretario de Educación Media de la universidad. “No hay que permitir que, por el fracaso en una asignatura, el chico termine desertando. A eso apuntamos con el presentismo por asignaturas.”
En tercer lugar, el nuevo secundario tendrá aulas talleres que buscarán romper con el paradigma de cursada de las escuelas técnicas, donde habitualmente en una franja horaria hay sólo teoría y en otra, práctica. “Habrá un intercambio entre teoría y práctica de manera integral, que motiva mucho más el estudio y mantiene a los chicos con mayor concentración”, señaló García. El nuevo colegio comenzará dictando una tecnicatura de Tecnología de la Comunicación y la Información, pero ya se proyecta añadir una tecnicatura de Mecanotrónica (robótica).
Para García, la futura inauguración y la puesta en funcionamiento de este colegio representan “un enorme desafío”, el de “lograr inclusión con calidad académica”. “Es un colegio que tiene el know how de la UBA, hay un nivel académico que no podemos disminuir. Habrá tutorías y acompañamiento permanente”, agregó. La característica más importante del nuevo establecimiento estará dada por su acción en la comunidad de Lugano. “Desde el punto de vista comunitario también hay una estrategia”, explicó García. Se espera que, por ejemplo, aquellos días en que no haya alguna clase curricular se puedan desarrollar actividades obligatorias, como talleres artísticos o de oficios. “Intentamos también sumar a las familias con la idea de que el colegio sea un centro de acción comunitaria importante y mantenga al chico socializado”, concluyó García.
La financiación para la construcción del nuevo edificio, que funcionará en la esquina de las avenidas Roca y Escalada, es aportada por los ministerios de Educación y de Planificación Federal, mientras que el Gobierno de la Ciudad cedió el terreno (ver aparte). “Hemos logrado una articulación con ambos gobiernos”, destacó el secretario de Planificación e Infraestructura de la UBA, Eduardo Cajide. La obra edilicia se llevará a cabo en dos etapas. En principio, la idea es que la sede esté en funcionamiento en abril y que la construcción total finalice tras 18 meses. En el caso de que no se pueda, porque la licitación se abre el 27 de noviembre y las autoridades actualmente negocian que las obras comiencen en enero, la cursada comenzará transitoriamente en la sede del CBC que ya fue inaugurada en Avenida Fernández de la Cruz 5430.
“El colegio va a ser muy grande, va a tener más de 100.000 metros cuadrados; los proyectistas son Fernando Montero y Julián Cortiñas, dos jóvenes profesores de la carrera de Arquitectura de la universidad, elegidos a través de un concurso”, explicó Cajide, ex decano de la Factulad de Arquitectura.
“Es un colegio que va a tener un gimnasio, biblioteca, comedor, salas de informática, un equipamiento que no sólo va a ser para los estudiantes; la idea es que esté abierto todo el tiempo y pueda prestar un servicio a la comunidad”, añadió.
Mientras el proyecto transita la etapa de licitación, aún no se sabe cómo se llamará el nuevo secundario. A tono con toda la política desplegada para esta iniciativa, la idea de la universidad es que, a medida que avancen las obras, sean los propios vecinos de Lugano los que le den el nombre al establecimiento.

Informe: Aldana Vales.

Fuente: Página|12