miércoles, 2 de julio de 2014

Comedores se transformaron en los espacios de contención

Miércoles, 02 de julio de 2014


Desde que se incorporaron las Nina, más chicos almuerzan en la escuela. En algunos lugares se quedan a comer las mamás y hasta le festejan los cumpleaños a los niños y dignifican su infancia. 

En el comedor de la escuela Nº 208 Intendente Esparza almuerzan alrededor de 450 chicos diariamente. Un día comen polenta con salsa, otro milanesas, al siguiente salpicón. El menú va variando a diario y los viernes se sirve un guiso. “Ese día los chicos tiene que comer bien, mucho y caliente, porque no vuelven al comedor hasta el lunes”, contó a UNO Juan Cabrera, la cocinera que se encarga de casi todo.
“Ella hace los pedidos, recibe la mercadería y la reparte. Junto a los ayudantes prepara la comida y amasa el pan”, explicó Hilda Leguizamón, la directora del establecimiento, y agregó: “Que ella haga el pan hace que nos alcance el presupuesto”.
Los alumnos que van también comen postre: frutas de estación, queso y dulce, leche con almidón de maíz. En la infancia el postre debería ser un derecho inalienable.
Que ningún chico se quede con hambre es la consigna que de manera implícita rige en el comedor de esta escuela. Porque el hambre es cruel, duele, y hasta se roba vidas si se la deja avanzar.
Juana sabe lo que es el hambre. “De chiquita viví en un rancho, sé lo que es la pobreza y pasar necesidades. Por eso estoy acá: empecé hace seis años ayudando ad honorem y a cambio llevaba comida a mi casa. Ahora hay otra mujer que me ayuda y hace eso”, relató.
Aunque no sea contagiosa, el hambre se multiplica entre las familias en algunos barrios de Paraná, y cuando hace frío parece que se siente más. “Antes venían las mamás a traer los hijos y ahora muchas de ellas se quedan también a comer, y traen a sus nenes más chicos, que todavía no van a la escuela, también para que coman”, afirmó Juana.
Un plato de alimento no se le debe negar a nadie. Y 450 bocas se terminan convirtiendo a veces en 600 o más. “Vienen también algunas abuelitas del barrio; da pena verlas cómo vienen”, acotó Hilda, la directora.
Los comedores escolares cumplen una función muy importante. Son varias las escuelas de Paraná donde se le brinda el almuerzo a los alumnos y se logra que el estómago no rezongue en el contexto del aula. En otros establecimientos, como por ejemplo en el Complejo Escuela Hogar Eva Perón, también se suman el desayuno y la merienda. Damián Smith, el coordinador del Complejo, señaló a UNO: “Se les brinda el alimento a todas las escuelas que funcionan acá, hay nivel Inicial, Primaria, Secundaria. Los menús van cambiando, según la época del año, porque los requerimientos nutricionales son distintos en invierno que en épocas de calor. La cantidad de chicos que vienen también varía: a veces son más de 550 y otras alrededor de 700”.
En estos espacios, además, se comparte entre pares. Docentes y directivos destacan que aparte de brindar un alimento los comedores escolares cumplen un rol social e integrador importante: “Muchos chicos se quedan a comer en la escuela porque viven lejos de sus casas y esta es una manera de compartir. Van al comedor, que tiene una ambientación muy linda y pasan momentos agradables entre los compañeros”, expresó Alejandra Hocher, la rectora de la escuela Secundaria Nº 15 De la Baxada, que funciona en el mismo inmueble que la escuela Intendente Esparza.
“Las cocineras preparan una comida muy rica y variada y le brindan lo mejor a los chicos, y a esto hay que distinguirlo”, recalcó por último.
Escuelas Nina
Las escuelas Nina, que se implementaron en distintos establecimientos de la provincia desde marzo de 2012, extendieron la jornada educativa y los chicos permanecen de 8 a 16. En este marco, se quedan a almorzar en la institución.
Uno de los objetivos de incorporar este sistema fue el de apuntar a la inclusión de los chicos y evitar el abandono de la escuela.
“Cambiaron muchas cosas para bien con las escuelas Nina. Además de la educación formal, acá aprenden informática, inglés, música y otras disciplinas; tenemos una orquesta”, destacó Hilda Leguizamón.
El nombre Nina alude a la docente universitaria Nélida Nina Landreani, ya fallecida.
La mujer que se ocupa de que los niños tengan la panza llena
Juana Cabrera, la mujer que amasa el pan, hornea facturas, prepara la vianda para algunas de las madres del barrio, tiene 51 años, tres hijos grandes y 10 nietos. “Uno es del corazón”, aclaró.
El año pasado terminó la escuela Secundaria y fue escolta. Lo contó con orgullo y también comentó que hizo varios cursos para aprender más cosas.
Después de pasar necesidades en su vida ahora se ocupa de que a nadie le ocurra lo mismo: en la escuela Intendente Esparza no solo se les brinda alimento a los chicos. Ella, que es la encargada de que todos tengan la panza llena al llegar al aula, también se ocupa de agasajarlos cuando cumplen años; y es un emprendimiento que se fomenta desde la Dirección, en un anhelo por dignificar la niñez de quien no tiene oportunidad de otro festejo.
Ayer por la mañana, mientras mostraba el trabajo que lleva adelante junto a sus colaboradores, abrió una de las heladeras y pudo verse una enorme torta de cumpleaños, decorada con esmero y amor. “Pasado mañana cumple años uno de los alumnos”, explicó con naturalidad.
“Para Pascuas hice 500 huevitos en dos días y medio. No puedo quedarme quieta y agradezco a Dios que pueda hacer este tipo de tareas, que con mis manos pueda ayudar a que a otras personas no les falte la comida”, agregó. 

martes, 1 de julio de 2014

Barreras para el acceso a la escuela

01 de julio de 2014

Un estudio revela que, en la ciudad de Buenos Aires, los chicos con discapacidad tienen menos posibilidades de acceder a la escuela. Si viven en villas, las chances son menores. A los límites físicos se suman los de las instituciones.

El estudio advierte sobre la “resistencia de docentes y directivos para admitir alumnos con discapacidad”.

El acceso de los chicos con discapacidad al sistema educativo es hasta un 10 por ciento menor que el de los chicos sin discapacidad; y si viven en villas, la desventaja sube hasta el 20 y el 30 por ciento. Así lo muestra un relevamiento de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) efectuado en la Ciudad de Buenos Aires, pero que podría valer para todo el país. Las franjas de edad más afectadas son la de los nenes de 3 y 4 años y la de los adolescentes de 15 a 17, que revelan una alta tasa de deserción. Entre las causas, según la investigación, se destacan “las barreras actitudinales: la resistencia de docentes y directivos de las escuelas para admitir alumnos con discapacidad”. Además, “en las villas hay barreras adicionales para la movilidad” y “los más pobres no pueden pagar maestros de apoyo ni otros recursos”.

El informe –denominado “Una deuda de derechos humanos: la falta de acceso a la escuela de niños/as con discapacidad y de niños/as con discapacidad que viven en villas. El caso de la Ciudad de Buenos Aires”– señala que, “según el último censo, el 96,7 por ciento de los niños y niñas de 5 años que viven en la Ciudad Autónoma asiste a un establecimiento educativo. Pero si contamos sólo a personas con discapacidad (PCD), ese porcentaje desciende al 91,9. El 8,5 por ciento de las PCD de entre 3 y 17 años que viven en la Ciudad no asiste a la escuela”, precisa el informe, y señala que, por lo tanto, “en la Ciudad hay más de 1600 niños y niñas con discapacidad de entre 3 y 17 años que no asisten a ningún establecimiento educativo”.

Los datos fueron obtenidos del Indec, a partir de un pedido de información pública efectuado por ACIJ. Diferenciando por edades y tomando el caso de Villa 31 y 31 Bis, para la franja de 3 a 4 años la escolarización total en la CABA, incluyendo nenes con y sin discapacidad, es del 83,5 por ciento, pero para los que tienen discapacidad y viven en la villa, la proporción cae al 51,52, lo cual representa una diferencia de 31,98 puntos. Según observa el informe de ACIJ, “es probable que la falta de vacantes escolares en la Ciudad, que se concentra principalmente en el nivel inicial, afecte especialmente a los niños y niñas con discapacidad”.

Nicolás Schujman, integrante del programa Igualdad Educativa de ACIJ, comentó que “conociendo las barreras de actitud en maestros y directivos para aceptar alumnos con discapacidad, es poco probable que si en la franja de 3 a 4 años hay pocas vacantes, sean para estos chicos. Sabemos, por testimonio de muchos padres de chicos con discapacidad de distintas edades, que para anotar a su hijo en una escuela común deben peregrinar por muchos establecimientos, públicos o privados, hasta encontrar uno que lo acepte. Sucede que los docentes no están formados en una perspectiva de inclusión”.

Para chicos de 5 años, el total de escolarizados en la Ciudad llega al 96,7 por ciento, pero baja al 76,47 entre los que tienen discapacidad y viven en la villa. En la franja de 6 a 11 años, el 99,2 por ciento del total va a la escuela, pero sólo lo hace el 88,46 por ciento de los que viven con discapacidades en la Villa 31. Entre los de 12 a 14 años, va al colegio el 97,8 por ciento del total y el 93,56 por ciento de los que tienen discapacidad y viven en la villa.

La caída en la escolarización de los chicos con discapacidad en la villa es más dramática entre los 15 y los 17 años: el 90,5 de la población total de esta edad va a la escuela, pero lo hace sólo el 68,41 por ciento de los que viven en la villa, con alguna discapacidad: más de 22 puntos de diferencia. Con relación a este grupo de edad, “hay que agregar el hecho de que no existen escuelas secundarias especiales”.

De todos modos, el trabajo destaca que “la solución a este problema nunca podría ser ampliar la oferta de vacantes en educación especial”, ya que “la escuela especial, al ser un espacio segregado, discrimina a las personas con discapacidad y viola su derecho a una educación inclusiva”.

Por lo demás, “es esperable que las barreras y obstáculos a la inclusión en escuelas comunes afecten en mayor medida a los sectores más pobres, ya que éstos en general no tienen recursos para pagar maestros de apoyo, ni cuentan con una obra social que cubra los recursos para la inclusión”.

Schujman advirtió que “en las villas aparecen barreras adicionales en lo referido a la movilidad; las calles suelen no estar pavimentadas y los accesos son difíciles”. El investigador señaló que “tomamos el caso de las villas porteñas porque, en general, trabajamos con temas de la Ciudad de Buenos Aires. Pero, por ejemplo, en zonas carenciadas del conurbano bonaerense, probablemente la situación sea similar o peor. El problema concierne a todo el país”.

Fuente: Página|12

lunes, 30 de junio de 2014

Institucionalidades: Las instituciones que nos atraviesan. Un psicólogo ahí ¿para qué?

Cátedra de Psicología Institucional (Licenciatura en Psicología)

Invitamos a toda la comunidad universitaria, docentes y estudiantes, a participar en esta oportunidad, de este encuentro : INSTITUCIONALIDADES, las instituciones que nos atraviesan. Un psicólogo ahí ¿para que?
Con el honor de que nos acompañen :
-Felix Bombarolo, arquitecto, cursó estudios de posgrado en sociología y desarrollo local, participa en diseño Gestión y evaluación de políticas y programas sociales en America Latina.
-Virginia Shejter: Dra. En psicología. Docente titular de Psicologia Institucional en la Universidad de Buenos Aires.
-Ariel Dobry: Fisico, investigador en el instituto de física de Rosario. CNICET UNR.
-Eduardo Spiaggi: Magister en Sistemas Ambientales Humanos y Médico Veterinario de Universidad Nacional de Rosario. Especialista en desarrollo Rural Sustentable y Agroecología.
-Mariela Daneri. Licenciada en Comunicación Social. Magister en Ciencias de la Comunicación. “Diseños de Estrategias de la Comunicación” UNR.
-Osvaldo Saidon. Médico Psicoanalista. Docente Universitario y asesor de la OPS. Miembro del grupo Plataforma Argentino y Miembro Fundador de IBRAPSI y del CIR.
-Gabriel Fajardo. Abogado Profesor de derecho penal. Ex director provincial de capacitación penitenciaria Santa Fe. Trabaja actualmente juzgado de menores de Rosario.
- Daniel Richar. Licenciado en Educacion. Secretario de escuelas de la Facultad de Humanidades Artes y Ciencias Sociales. UADER.
VIERNES 4 DE JULIO A LAS 14 HS - 1ER PISO DEL COLEGIO NACIONAL


sábado, 28 de junio de 2014

Dra. Gladys Adamson - Clase sobre Lacan y E.Pichon Rivière - Escuela de Psicología Social del Sur

Un corto de animación que cambiará radicalmente la percepción sobre tu entorno y vida cotidiana

El Empleo es uno de los cortos que más me ha hecho reflexionar. De producción argentina y ganador de 103 premios internacionales, sintetiza la vida de un hombre común que transita por su vida cotidiana a partir del relato de un día de su vida. La relación del ser humano con el trabajo y su entorno social, en un lugar de una absoluta servidumbre completamente normalizada, donde todos forman parte de una maquinaria casi perversa producto de la vida en la sociedad moderna.

El corto nos muestra desde una perspectiva un tanto amarga la dinámica social que vivimos todos los días en buena parte de nuestras urbes. ¿Vivimos ajenos a lo que nos rodea en una incrustada rutina que nos aleja totalmente de la curiosidad y la sorpresa? Usamos e interaccionamos con lo que está a nuestro alcance sin apenas reflexionar y sin pensar mucho de dónde viene, cómo se hizo o quién lo hizo. Estamos olvidando por completo que incluso nosotros, con nuestra actividad laboral, también podemos convertirnos en todos esos objetos que usamos cotidianamente. Agudicemos nuestra curiosidad, planteémonos el sentido de lo que hacemos, abramos los ojos.

Dirección: Santiago ‘Bou’ Grasso
Idea: Patricio Plaza
Animación: Santiago Grasso / Patricio Plaza
Productora: Opusbou