sábado, 2 de noviembre de 2013

Sobre el riesgo de seguir usando el DSM

El Instituto Nacional de Salud Mental de EEUU anunció que abandona la clasificación del DSM. ADVIERTEN SOBRE LOS RIESGOS DE SEGUIR USANDO EL MANUAL DIAGNOSTICO DSM

 

El Instituto Nacional de Salud Mental de EEUU anunció que abandona la clasificación del DSM
ADVIERTEN SOBRE LOS RIESGOS DE SEGUIR USANDO EL MANUAL DIAGNOSTICO DSM
Ese catálogo nada inocente

25–07–2013 / El Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos anunció que abandona la clasificación que determina cientos de patologías mentales con criterios externos y siempre muy acordes a las necesidades de la industria farmacéutica. La última bomba acaba de estallar días antes de que se lance al mercado el nuevo manual diagnóstico DSM V de la Asociación Americana de Psiquiatría, cuya elaboración estuvo plagada de polémicasEl National Institute of Mental Heath de EEUU abandona la clasificación DSM.
El NIMH (Instituto Nacional de Salud Mental), la agencia de investigación biomédica dependiente del gobierno de EEUU y considerada la mayor proveedora de fondos de investigación en Salud Mental de todo el mundo ha anunciado que dejará de hacer uso de la clasificación del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales por considerarlo carente de validez científica.
No se sometió a control externointroduce el cambio de la concepción categorial a la dimensional, lo que hace que no haya fronteras definidas entre lo normal y lo patológico, reduciendo además el número de indicadores para la evaluaciónEsto aumenta el riesgo de sobrediagnosis patologizando la vida.
El manual sigue ampliando la lista de trastornos hechos a la medida de la industria farmacéutica. Ya en 1980 se habían añadido 112 nuevos trastornos mentales a la tercera edición del DSM, en la tercera edición revisada (1987) y en la cuarta (1994aparecieron otros 58 trastornos más.
El “trastorno de ansiedad social“, llamado primero “fobia social“, fue uno de los siete nuevos trastornos de ansiedad creados en 1980. Para la década de 1990 los expertos lo llamaban “el trastorno del decenio” e insistieron que hasta uno de cada cinco estadounidenses lo padecía.
Isaac Marks (renombrado experto en miedos y pánicos, radicado en Londres, fue quien en el decenio de 1960 reconoció la ansiedad socialopuso gran resistencia a su inclusión en el DSM III como categoría particular de enfermedad por la lista de comportamientos comunes asociados con ese desasosiego.
En 1987 se le añade la aversión a hablar en público lo que lo hace aún más elástico para incluir prácticamente a todo el mundo.
Para 2008 en EEUU casi la mitad de los habitantes se reputan clínicamente enfermos de algún cuadro mental y casi la cuarta parte de la población 67,5 millones ha tomado antidepresivosSe prescribían ya entonces 200 millones de recetas anuales para tratar la depresión y la ansiedad.
Los diagnósticos correspondientes al trastorno bipolar aumentaron en 4.000 por ciento y la sobremedicación es imposible sin sobrediagnóstico.
Uno de los responsables de la llegada del trastorno bipolar a EEUU es el psiquiatra Joseph Biederman, que lleva años haciendo estudios y conferencias sobre el tema y que recibió 1,6 millones de dólares entre el año 2000 y el 2007procedentes de las farmacéuticas que fabricaron los medicamentos para dicho trastorno, al parecer para dedicarlos a seguir investigando la enfermedad.
Hasta los años 90 era una afección desconocida en los niños.cAhora ya es uno de los diagnósticos más frecuentes en psiquiatría infantillas visitas se han multiplicado por 40 en menos de 10 años, siendo muchos de los “enfermos” niños de dos y tres años.
La escandalosa relación de la “creación” de estas nuevas enfermedades con el negocio de la psiquiatría fue revelada por el estudio realizado por la psicóloga estadounidense Lisa Cosgrove quecreveló que de los 170 miembros del grupo de trabajo del DSM, es decir los que hacen el manual de psiquiatría de referencia mundial95 (el 56 por ciento) tenía una o más relaciones financieras con las empresas de la industria farmacéutica.
Es alarmante cómo han logrado psicopatologizar a la infancia, en el último DSM se incluyen hasta “las rabietas” si son más de tres a la semana durante un año. El gobierno estadounidense dice en base a estos parámetros que uno de cada cinco niños tiene un trastorno de la salud mental.
Estas concepciones también son las que permitieron que se aprobara en Santa Fe recientemente una ley de autismo. El diputado Avelino Lago, a quien se debe el proyecto, manejó cifras que hablan de 32.000 niños con autismo en la provincia.
El T.G.D. o espectro autista (como figura en el DSM V que amplía aún más su coberturase diagnostica como el TDAH con cuestionarios (en este caso el CHAT) que habitualmente responden los padres según lo que les parece poco, demasiado, habitualmente. Es decir en ambos casos no son los expertos los que diagnostican.
En este caso es un instrumento que sólo es de utilidad para evaluar situaciones poblacionales a grosso modo, ya que además no permite hacer ningún diagnóstico diferencial respecto a una situación circunstancial que hace que un niño se aísle a una problemática más grave y permanente.
En cambio se está usando para determinar ya en un niño de 18 meses que tiene una enfermedad incurable, que sólo puede ser tratada sintomáticamente lo cual marcará seriamente su vida de ahí en más.
Es por todo esto que consideramos imprescindible pronunciarnos en contra del uso del DSM como posición ética a ser asumida por todas las instituciones que tienen a su cargo las decisiones políticas respecto a la Salud Mental de la población.

Fuente: Psicoanálisis Moebius 

lunes, 28 de octubre de 2013

A dos años del fallecimiento de Pablo Yulita

Yulita: la felicidad, el amor y la mentira de la muerte, dos años después

 

Hace dos años fallecía en Paraná el psicólogo Pablo Yulita. Docente, aficionado al canto, estudioso, provocador, generoso, estupendo polemista. Esta nota escribí para El Diario de Paraná el día de su muerte, recordando especialmente una de las últimas entrevistas que había concedido el psicólogo. A modo de homenaje, la compartimos con nuestros lectores en este aniversario.

Por Julián Stoppello

Ella estaba triste, porque las cosas no salían para ningún lado y todo parecía un precipitado embudo a la amargura. Para colmo, o antes que nada, era 2001: una desilusión tras otra, el futuro achicado, casi oculto y las obligaciones pidiendo combustible. Y el combustible inalcanzable.
Así estaba ella, como tantos, peleándose a las trompadas con lo cotidiano, hasta que dejó la facultad de lado, se asomó al desconcierto y resolvió ir solamente a las clases de Pablo Yulita. Solamente con él.
Tal vez fueron los textos, puede ser, ella cree que no. Era ese agitador parado frente a la clase provocando reacciones, cacheteando el asombro dormido, ensayando caricias en un espacio desalojado de ternura.
Ella salió a la vida otra vez, distinta, más clara, más firme, serena y Pablo Yulita seguramente no supo. Ni se enteró de su parte en la historia. Y así en muchas historias, porque había estudiantes que iban a escuchar lo que Yulita tenía por decir sin el propósito de aprobar algo, sino de probar otra cosa.
Otra puerta, otra luz.
“Una vez vino un chico y me contó que a raíz de algunas cosas que yo decía en clases, palabrotas y demás, fue y le comentó a su madre. Ella había sido alumna mía y le dijo “sabés qué pasa, Yulita te vacuna contra la realidad”. Eso decía Pablo Yulita en una entrevista con El Diario en noviembre de 2008, cercado por estantes atiborrados de libros. Se ufanaba de poseer la biblioteca más completa en lingüística, semiología y comunicación, que convivían armoniosamente con libros sobre Buda, Gandhi o la Madre Teresa.
“A veces digo qué estúpido soy, podría cambiar mi Falcón 72 por un cero kilómetro. Pero no me arrepiento, porque es una herramienta tu capacitación, por algo los judíos le dan tanto valor a la inteligencia, la profesión, el estudio, porque junto con el oro o el dinero, son las dos cosas que te podés llevar a todos lados”, decía Pablo. Y decía también que “la educación no es un derecho, es una necesidad”. Porque “el ser humano si no se educa se muere. Muchas enfermedades provienen de ahí”.
Hablaba de amor Yulita. En aquella charla citaba al biólogo chileno Humberto Maturana y decía que “toda imposición de manos que sea amorosa entre gente que tiene pasión por convivir es curativa”. Y concluía: “Es constitutivo a nosotros el ser felices, alegres, sanos y productivos”.
Yulita sostenía que “el miedo es un error epistemológico” y la muerte “una mentira”. Lo explicaba así: “La muerte es una mentira, hay un componente de la muerte que es la ausencia, la no presencia, pero nosotros estamos en la unidad, lo que se llama relación. Estamos en un plano cuántico, la muerte es un pliegue de la realidad, cuando funciona el ventilador a determinada velocidad desaparecen las aspas. Con la muerte es parecido, al transformarnos cuánticamente en energía, desaparecemos, pero no desaparecemos en la unidad. Si vos tenés un ser querido que haya fallecido y tenés un problema y necesitas resolverlo, orá, pedile que te resuelva tal problema. Es matemático, que va a aparecer una solución, no lo pensés en otro mundo, está acá, en un plano cuántico energético no particularizado”.
Con respecto al miedo, planteó que “la psicología te dice que porque tenés miedo luego disocias. Yo digo que porque disocias, tenés miedo. Todo lo que veas separado de vos, vas a terminar por tenerle miedo”. Y ejemplificaba: “En un barrio me paran tres gurises, me dicen: che tío dame la campera que tenés puesta. Y yo: no, vos sabés que es la única campera que tengo, vengo a atender a una persona. Cuál es el criterio general: mas van a atacar, me van a robar, le tengo miedo, eso es una proyección del odio. Los tipos me pueden robar, pero yo tengo que reconocer que podría matarlos también. No están separados de mí, ellos tienen más miedo que yo. Creo que a lo único que le tenemos miedo es al amor”.
Yulita habló entonces de sus propios miedos: temía “qué la sociedad no se de cuenta que hay sociedad porque hay amor, y digo amor con minúsculas, no amor trascendental, ni digo relaciones genitales, digo las formas del amor: la amabilidad, la amistad, el asociarse, ayudarse, el saludarse, el colaborar”.
Ese día, el de esta entrevista, Pablo llevaba una camisa blanca y lucía algo pálido, pero enérgico y sensible como siempre. Ese día Pablo terminó la entrevista con la voz cortada, sin poder hablar. Fue cuando le dio una vuelta más al tema del miedo, a sus miedos, hasta confiar que lo angustiaba lo que estaba pensando. No podía hablar. Entonces lo escribió en un papel: “Miedo a morir antes de haber prestado la ayuda suficiente”, decía la hoja.
Hoy Pablo ya no está y por ahí no supo la historia que narraba al principio y por ahí no supo las luces que encendió y las puertas que dejó abiertas. Pero lo hizo, siempre lo hizo.
La lucidez y la ternura deben ser dos de los atributos más valiosos de un ser humano, sobre todo cuando se ponen al servicio de los demás. Cuando alguien tiene ambas cosas, luz y calor, es verdad, definitivamente cierto Pablo, la muerte es una mentira.

Fuente: ENTRERÍOSAHORA 

TERCER TALLER DE CAPACITACIÓN

Síntesis del tercer taller de capacitación que haremos este miércoles a las 20hs., en Casa Solidaria. Abrazo, Hugo García.